Enfrentados a una crisis económica que los amenaza a todos, los líderes del Grupo de las Ocho potencias industrializadas expresaron el sábado que sus gobiernos deben desencadenar la expansión de la economía y reducir la deuda que atenaza al continente europeo y tiene en ascuas a los inversionistas.

"Ahora hay un consenso emergente de que se debe hacer más para promover el crecimiento y la creación de empleos ahora mismo", dijo el presidente estadounidense Barack Obama, anfitrión de las conversaciones económicas sin precedentes en el retiro presidencial de Camp David.

Obama, quien aspira a la reelección en medio de graves problemas económicos, dijo que el debate fue positivo porque las naciones buscan la manera de estimular sus economías y no hablan solamente de reducir gastos.

Por ahora, los gobernantes no tuvieron propuestas audaces a la mano. En cambio, parecen buscar la manera de inspirar confianza acordando una estrategia amplia sin importar sus diferencias.

Ante un mercado petrolero vacilante, los gobernantes montaron el escenario para una liberación concertada de las reservas nacionales de crudo para compensar cualquier interrupción en el abasto mundial cuando se impongan nuevas y severas sanciones a las exportaciones de Irán debido a su controversial programa nuclear. Los participantes en la cumbre dijeron que estaban dispuestos a adoptar una "acción apropiada" para enfrentar cualquier escasez.

La mera preparación para liberar las reservas petroleras podría dar tranquilidad a los mercados y evitar que los precios del crudo, que han estado disminuyendo, vuelvan a subir.

En la cumbre del Grupo de los Ocho participan los mandatarios de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, llegó a la reunión como la gobernante europea que ha colocado a la austeridad como la mayor prioridad para aliviar la crisis de la deuda en la eurozona. Pero la elección reciente del socialista Francois Hollande como presidente de Francia, y las elecciones en Grecia que derivaron en un caos político en el país son claros ejemplos de rechazo al llamado a apretarse el cinturón que Merkel representa.

Merkel dijo que el crecimiento y la reducción del déficit se fortalecían mutuamente, y afirmó que todos los presentes coincidieron. "Ese es un gran progreso", expresó.

Una declaración conjunta de la cumbre reflejó la urgencia de los países para contener una crisis financiera que podría propagarse de la eurozona a Estados Unidos y contagiar al resto de la economía mundial. Declararon unanimidad en que Grecia, sumida en una crisis de deuda y política, permanezca entre los 17 países que utilizan el euro.

"La recuperación de la economía global presenta señales de promesa, pero persisten considerables vientos en contra", dijeron los gobernantes del G-8, aunque aclararon que "las medidas correctas no son las mismas para cada uno de nosotros".