La estrella pop Lady Gaga llegó el sábado a Filipinas, en medio de ovaciones de sus seguidores y protestas de jóvenes cristianos, quienes exigieron la cancelación de sus próximos conciertos.

Unos 200 jóvenes cristianos marcharon en Manila por segundo día consecutivo, mostrando carteles en los que instaban a la cantante a "respetar la fe y detener la blasfemia".

Los miembros de la organización Biblemode Youth de Filipinas tenían previsto realizar una vigilia desde el domingo, cerca de la sede del concierto. Se dijeron ofendidos por la música de Lady Gaga, en particular por su canción "Judas", que a su juicio hace mofa de Jesucristo.

Pero numerosos seguidores, ruidosos y con cámaras, dieron una bienvenida jubilosa a la cantautora estadounidense, y le pidieron a gritos su autógrafo mientras entraba a su hotel, escoltada por guardaespaldas. Lady Gaga llegó a Manila el sábado por la noche, en un avión privado.

Las autoridades en este país predominantemente católico aprobaron los recitales, previstos para el lunes y el martes, pero dijeron que no tolerarían actos lascivos o de desnudismo.

Los boletos agotados y las protestas de grupos conservadores han marcado la gira "Born This Way", que Lady Gaga realiza por Asia.

Se prohibió que entraran a los recitales en Corea del Sur los espectadores menores de 18 años, por considerar que las canciones y vestuario de la estrella norteamericana resultaban demasiado provocativos. La policía indonesia le negó el permiso para cantar, ante las presiones de grupos islámicos ultraconservadores.

La policía antimotines impidió que los manifestantes del sábado se acercaran a menos de un kilómetro (media milla) de la sede del concierto. Grupos de guardias de seguridad permanecían en alerta frente al estadio donde se llevará a cabo el espectáculo.

"Ella manifestó un punto de vista distorsionado sobre Jesucristo, y para nosotros, los cristianos bíblicos, esto es una ofensa", dijo Rubén Abante, líder de la protesta. "Su música y todo en ella es distinto a nuestros valores".

Los organizadores, de la empresa Ovation Productions, dijeron que respetan las creencias de los críticos, pero prometieron que las actuaciones de Lady Gaga "no representarán una amenaza para su sentido de moralidad y conducta".

Bajo las leyes Filipinas, la gente que ofenda la raza o la religión de otra puede ser condenada a seis años de prisión, aunque nadie ha sido castigado recientemente.