Autoridades guatemaltecas declararon el sábado estado de alerta debido a que el Volcán de Fuego comenzó a lanzar lava y ceniza en columnas que han alcanzado los 400 metros.

"En este momento el volcán está en una fase efusiva. Por ende se elevó la alerta para monitorear la situación ya que puede durar varias horas e incluso días", dijo David de León, vocero de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres a The Associated Press.

Se trata de un alerta de prevención que incluye el cierre de carreteras aledañas, instalación de puestos de monitoreo y la preparación de las autoridades de protección civil para actuar en un momento de emergencia.

Aunque no ha habido evacuación de la población en las localidades aledañas, no descartó la posibilidad si incrementan las fumarolas. "Es algo que hay que evaluar hora tras hora", explicó de León.

Según un comunicado del Instituto Nacional de Sismologia Vulconologia, Meteorologia e HiIdrologia, "las columnas de ceniza alcanzan la altura de 5.000 metros del crater en dirección suroeste extendiéndose dirección suroeste extendiéndose de 25 a 30 kilómetros".

La estación sísmica registró entre 15 y 20 explosiones por minuto.

Agregó que "la fuente incandescente es de 400 metros y la columna de ceniza de 5.000 metros", mientras que "los flujos de lava del suroeste alcanzan 600 metros de longitud y 1.000 metros de longitud al suroeste".

El estado de alerta entró en vigencia en los departamentos Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, en la región sur del centro del país.

El activo Volcán de Fuego tiene una de 3.763 metros sobre el nivel del mar y está ubicado en el departamento de Chimaltenango, a unos 60 kilómetros al oeste de la capital de la capital y cercano a la ciudad de Antigua, un importante eje de turismo para Guatemala. Sus últimas erupciones se registraron en 2010.

En el 2010, el volcán Pacaya, lanzó una nube de ceniza que cubrió con hasta siete centímetros de arena tres departamentos del país que ocasionó la muerte de una persona, 59 heridos, la evacuación de 2.000 personas y la destrucción de casi 800 casas.