El presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, finaliza hoy su primer mandato, en el que dio un giro radical a la política isleña hacia China, con el reinicio de las comunicaciones con la segunda potencia económica tras diez años de interrupción y la firma de 16 acuerdos en cuatro años de gobierno.

"Mi gobierno comenzó hace cuatro años a desarrollar los lazos con China continental bajo la política de 'no unificación', 'no independencia formal' y 'no conflicto'", señaló hoy el presidente taiwanés, quien se congratuló por la mejora en las comunicaciones entre las dos orillas del estrecho de Formosa.

Desde su toma de posesión, el 20 de mayo de 2008, Taiwán y China firmaron 16 acuerdos, incluyendo un histórico Acuerdo Marco de Cooperación Económica, similar a un tratado de libre comercio, y la tensión política y militar en el estrecho de Taiwán se ha reducido.

"El Gobierno seguirá impulsando la paz entre los dos lados del Estrecho bajo el marco de la Constitución... y dará prioridad a los asuntos económicos, dejando de lado las disputas políticas", agregó el primer mandatario isleño.

Según un sondeo de opinión oficial, realizado entre el 3 y 6 de mayo, casi el 70 % de los taiwaneses mayores de 20 años apoya el mantenimiento del statu quo de la isla con respecto a China, y más del 70 % de los encuestados confía en que la libertad y la democracia en Taiwán influyan positivamente en China.

En política exterior, Ma adoptó la llamada "diplomacia viable", que buscaba una tregua en la lucha con China por aliados diplomáticos, y un reajuste realista de los objetivos diplomáticos que ha permitido la participación isleña en la Asamblea Mundial de la Salud como observador, y la concesión de ingreso sin visado a los taiwaneses en más de 127 países.

En el frente interno, Ma afronta un creciente descontento popular con su manejo de la presión estadounidense para que la isla abra su mercado al vacuno de ese país, los previstos impuestos sobre ganancias financieras y el alza en el precio de la electricidad.

Unas 100.000 personas, según datos del independentista Partido Demócrata Progresista, se manifestaron en la víspera del nuevo mandato de Ma, en contra de sus políticas económicas y de su postura de acercamiento a China.

El presidente taiwanés respondió a las críticas en una rueda de prensa con la promesa de que ha oído "la voz de la mayoría", reconoció fallos en "explicar y comunicar las políticas al público", reafirmó su compromiso con "la reforma, que siempre es difícil", y defendió sus políticas de permitir la importación de vacuno estadounidense y de impuestos a las ganancias financieras.

Ma, del Partido Kuomintang, venció en las elecciones presidenciales del 14 de enero de 2012, con el 51,6 % de los votos, frente a la candidata del independentista Partido Demócrata Progresista, Tsai Ing Wen, que obtuvo el 45,63 %, e inicia el domingo un segundo mandato de cuatro años.