La reina Isabel II presenció el sábado un desfile de miles de efectivos de las fuerzas armadas británicas frente al castillo de Windsor para celebrar sus 60 años en el trono.

El desfile forma parte de una serie de actos conmemorativos del sexagésimo aniversario (diamante), que culminará con las celebraciones del jubileo en un fin de semana de cuatro días a partir del 2 de junio.

El sábado, la monarca presenció el desfile junto con su marido, el príncipe consorte Felipe, y otros miembros de la familia real desde una plataforma, mientras 2.500 efectivos marchaban por los predios del castillo y después seguían hacia la ciudad al son de seis bandas militares. El castillo de Windsor, a 40 kilómetros (25 millas) al oeste de Londres, es una de las residencias favoritas de la reina, que se veía feliz al observar el despliegue.

Después recorrió la ruta del desfile en un Bentley, prodigando saludos a los espectadores. Regresó a la plataforma de honor para un breve servicio de oración dirigido por el capellán de la Armada Real, Scott Brown, y un discurso del jefe de la defensa, David Richards, quien elogió a la reina "por su sentido de honor y orgullo en nuestro país".

La reina retribuyó los cumplidos. Con un vestido de seda color turquesa, una chaqueta de igual color pero tono más claro y un sombrero de la diseñadora Angela Kelly, pronunció un discurso en el que elogió a las fuerzas armadas nacionales.

"Estamos muy orgullosos del servicio desinteresado y los sacrificios que han brindado los hombres y mujeres militares y sus familias en los años recientes", afirmó.

Las celebraciones concluyeron con el sobrevuelo en formación de 78 aviones y helicópteros, entre ellos Hawks, Red Arrows y Tornados.