El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró hoy su preocupación por una posible implicación de grupos terroristas "organizados y con un objetivo concreto" en los atentados perpetrados el pasado 10 de mayo en Damasco.

"Los recientes atentados en Damasco sugieren que estaban cuidadosamente orquestados. Viendo su escala y sofisticación, se puede pensar que fueron perpetrados por un grupo concreto, con organización y un objetivo concreto", aseguró Ban a un grupo de periodistas en la sede central de la ONU.

En la víspera, el máximo responsable de la ONU llegó a decir que detrás de los ataques, que dejaron más de cincuenta víctimas mortales, podría encontrarse el grupo terrorista Al Qaeda, aunque hoy evitó mencionar el nombre de esa organización.

"Estamos tratando de investigar quiénes componen este tercer elemento tras los ataques", dijo Ban, en una declaración en la que dejó entrever que ni las fuerzas gubernamentales ni las de la oposición siria estarían relacionadas con los atentados.

El secretario general se mostró preocupado ante el impacto que ese tipo de ataques puede tener sobre el trabajo de los observadores que componen la Misión de Supervisión de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), encargada de vigilar el cumplimiento del plan de paz ideado por el enviado especial para el país árabe, Kofi Annan.

"Al mismo tiempo, estoy preocupado porque esta situación se ha producido ya en países vecinos, como el Líbano", elaboró Ban, mientras que su portavoz, Martin Nesirky, se limitó a confirmar que el organismo considera que los atentados en Siria llevan "la marca terrorista con la que estamos familiarizados de otros lugares".

Al menos 55 personas murieron el 10 de mayo y 372 resultaron heridas por la explosión consecutiva de dos coches-bomba en la periferia de Damasco, un atentado que fue condenado en su momento tanto por Ban como por los miembros del Consejo de Seguridad.

Desde el comienzo de la revuelta contra Al Asad en marzo de 2011, más de 10.000 personas han muerto, según datos de la ONU, que cifra en 230.000 los desplazados internos y en más de 60.000 los refugiados en países limítrofes, como Turquía y Líbano.