La huelga de los controladores aéreos en Portugal ha afectado en total a más de medio millar de vuelos en los últimos dos días y, según fuentes sindicales, ha contado con un seguimiento de prácticamente el cien por cien de la plantilla.

En declaraciones a Efe, un portavoz de la entidad pública que gestiona los aeropuertos lusos, ANA, explicó que con motivo de este paro se vieron alterados de algún modo 201 conexiones ayer y otras 311 hoy.

Sin embargo, aseguró que todavía no se dispone de datos oficiales sobre cuántos de estos vuelos tuvieron que ser finalmente cancelados y cuántos se limitaron a partir en un horario diferente al previsto inicialmente.

Por su parte, la aerolínea portuguesa TAP -en manos del Estado luso y en trámites para ser privatizada- hizo público que debido a las dos jornadas de paro acabó por suprimir más de 90 conexiones en apenas 48 horas.

Los problemas registrados en los centros aeroportuarios también motivaron las quejas del gobierno del archipiélago de Madeira, que lamentó su impacto en el turismo -la principal entrada de ingresos para la región- con cerca de 2.000 viajeros menos por día de huelga.

El paro ha sido convocado por los cinco sindicatos que representan a los trabajadores de la empresa pública NAV -encargada del control del tráfico aéreo, entre otros cometidos-, que protestan por las restricciones financieras impuestas por el Gobierno luso a la compañía.

Las centrales sindicales convocaron una huelga en cinco días diferentes del mes de mayo -con hoy ya se han celebrado tres- y los paros se dividen en tres períodos diferentes a lo largo del día, con una duración cada uno de dos horas.

El portavoz de ANA confirmó a Efe que las compañías aéreas han intentado recolocar sus vuelos para evitar las seis horas durante las que a lo largo del día los controladores están llamados a dejar de trabajar.

Al paro de los controladores se sumó hoy el convocado por el Sindicato de Trabajadores de Aviación y Aeropuertos (Sitava) para denunciar el "incumplimiento" de los acuerdos alcanzados con la empresa.

Los trabajadores de NAV decidieron ir a la huelga, según sus portavoces, a causa de las restricciones financieras impuestas por el Gobierno luso a la compañía, lo que "ha reducido su capacidad" y pone en riesgo "su viabilidad a corto plazo".

El Ejecutivo luso, de signo conservador, enmarca esta medida dentro de su política de ajustes y reformas para reducir el déficit público, una de las condiciones exigidas por las autoridades internacionales como contrapartida por su ayuda económica.

Portugal, inmerso en la que se considera como la peor crisis de su historia, recurrió al rescate financiero en abril del año pasado, lo que le ha permitido recibir a través de préstamos un total de 78.000 millones de euros.

Detrás de las divergencias entre Gobierno y sindicatos se encuentra la necesidad de que el control aéreo luso se adapte a la normativa europea, que fija un coste medio de los servicios aeroportuarios de navegación de 53 euros para Portugal en el año 2014.

Los trabajadores de NAV defienden, sin embargo, que la compañía ya presenta un coste inferior a ese importe y recuerdan el recorte salarial que les fue aplicado en 2011, del 5 por ciento, para reducir costos.

Los sindicatos han rechazado también en los últimos meses los nuevos recortes financieros del Gobierno a su empresa con el argumento de que ese tipo de compañías se financian a través de lo que pagan las aerolíneas por sus servicios y no dependen de los presupuestos del Estado.