El principal fabricante de automóviles de EE.UU., General Motors (GM), anunció hoy que no se anunciará el próximo año en la final de la Super Bowl de fútbol americano, el evento deportivo y publicitario más importante del país, para recortar gastos.

El gigante automotriz, el tercer anunciante de EE.UU., decidió no comprar los caros espacios publicitarios en los descansos de la Super Bowl de 2013, vistos por los telespectadores con tanta atención como el partido, por la necesidad de recortar gastos.

"Entendemos el alcance que supone la Super Bowl, pero con el aumento de los precios simplemente no podemos justificar el gasto", indicó en un comunicado Joel Ewanick, jefe de marketing de GM.

La final de la Super Bowl de febrero de este año batió récord de audiencia, algo que permitió a la cadena NBC embolsarse unos 3,5 millones de dólares por cada spot de treinta segundos.

Este año, la cadena CBS, que tiene los derechos, planea vender el medio minuto en algo más de los 3,8 millones de dólares, lo que ha disuadido a GM, que este año dio gran valor al impacto publicitario de la Super Bowl.

La confirmación de la salida de GM de la parrilla publicitaria de la Super Bowl se da poco después de que la compañía de Detroit decidiera dejar de comprar espacios en Facebook al no considerar su impacto significativamente importante.

Entre 2002 y 2011, GM se ha gastado unos 82 millones de dólares en publicidad en la final de la Super Bowl y se ha situado como la tercera compañía que más gasta en este evento deportivo.

GM está revisando su estrategia publicitaria para ahorrar unos 2.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

El cambio en la planificación del primer fabricante mundial de automóviles puede provocar un importante impacto en los medios de comunicación, ya que GM es el tercer anunciante del país y en 2011 gastó en anuncios 4.470 millones de dólares.