El jefe del Ejército, general Pedro Aguerre, afirmó hoy que el arma "no tiene enemigos" entre los uruguayos al homenajear a cuatro soldados asesinados en 1972 por parte de la guerrilla de los Tupamaros, varios de cuyos dirigentes ocupan hoy cargos de Gobierno, incluido el presidente José Mujica.

Hablando frente a unos 3.000 militares en activo y retirados, según estimaron los organizadores, Aguerre destacó que el acto tuvo por finalidad "recordar a cuatro camaradas que fueron muertos en acción" mientras custodiaban la casa del entonces comandante en jefe del Ejército, Florencio Gravigna.

En el acto, realizado frente al pequeño monumento que hay en recuerdo a los soldados asesinados en una transitada avenida de Montevideo, no participaron autoridades del Gobierno y la presencia política se limitó a un diputado de la oposición.

Tras recordar los nombres de Saúl Correa, Osiris Núñez, Ramón Ferreira y Gaudencio Núñez, cuyos familiares participaron en el homenaje, el jefe del Ejército destacó que su recuerdo "continúa imborrable en nuestros corazones por el dolor de su pérdida y permanece en nuestras mentes por las enseñanzas que ese sacrificio nos legó".

El Ejército Nacional "no considera en su educación profesional tratar de enemigo a sus connacionales, el uso de ese término es muy fuerte y jamás de unión, que es lo que nosotros queremos", afirmó el comandante.

Los militares "no nos jubilamos, nos retiramos y pasamos a ser parte de la reserva como lo establece la ley", señaló Aguerre y destacó que el Ejército uruguayo "es solo uno".

Además, destacó que los militares están "para cumplir con la misión que establezca la Constitución y las leyes" y para "servir a la patria y por lo tanto a todos los uruguayos sin mirar credo alguno".

Aguerre convocó a sus camaradas a "continuar apegados" a las leyes y a la Constitución "demostrando que tenemos un lugar de respeto y legitimación en este bendito país".

Esta fue la primera vez en que el Ejército tuvo una participación activa en el homenaje a los soldados muertos, que hasta ahora estaba a cargo de los círculos y centros militares que agrupan fundamentalmente a los retirados.

El comandante en jefe envió una invitación a los oficiales para que participaran uniformados en el acto, lo que en términos castrenses se entiende como una orden, pero el presidente Mujica, jefe supremo de las Fuerzas Armadas, dispuso que la participación fuera voluntaria y sin uniformes.

La asociación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos durante la dictadura (1973-1985) rechazó el acto y en un comunicado señaló que "constituye una injerencia indebida e inadmisible" de las Fuerzas Armadas "en la vida política de nuestro país".