El gobierno cubano entregó a productores privados más de 1,4 millón de hectáreas desde el inicio en 2008 de un programa para recuperar la productividad de las parcelas ociosas.

Pedro Olivera, director del Centro Nacional de Control de la Tierra, del Ministerio de la Agricultura, indicó a medios de prensa locales que 1.495.000 hectáreas estaban ya en manos de campesinos o aquellos interesados en explotarlas.

Las tierras entregadas forman parte de un fondo de hectáreas subutilizadas o abandonadas por empresas estatales o cooperativas y constituyen uno de los núcleos de la política implementada por el presidente Raúl Castro para lograr una mayor producción de alimentos y disminuir las importaciones.

Olivera indicó que las parcelas fueron entregadas a 163.000 agricultores y que 59% estaban dedicadas a la ganadería.

Además 79% están siendo explotadas pues las leyes contemplan que si los productores no las trabajan las pierden.

La ley de entrega en usufructo de 2008 dispuso que los lotes --de entre 13 y 40 hectáreas-- sean concedidos por un término de 10 años a los particulares y por hasta 25 años a personas jurídicas como cooperativas. En ambos casos los contratos se podrán renovar por un periodo similar.

Castro, quien rubricó la norma, impulsa actualmente cambios en el modelo cubano fomentando la gestión privada de la tierra o de sectores donde el Estado se mostró ineficiente como el comercio y la gastronomía, mientras flexibilizó el trabajo independiente y eliminó la prohibición de compra y venta de casas.

Recientemente se sancionó una norma que permite a los campesinos vender de manera directa a los centros turísticos sus productos sin pasar por la intermediación estatal.