El megaproyecto inmobiliario Costanera Center, con el rascacielos más alto de Suramérica, está llamado a convertirse en el símbolo de la pujanza económica de Chile, pero amenaza también con provocar un colapso vial en el principal polo empresarial de Santiago.

Impulsado por el empresario Horst Paulmann, dueño de la minorista Cencosud, y con una inversión de 600 millones de dólares, el recinto albergará dos torres de oficinas de 170 metros de altura cada una, un rascacielos de 300 metros, una cuarta torre de 110 metros, un centro comercial y casi 6.000 estacionamientos.

En total serán más de 700.000 metros cuadrados de superficie construida en el corazón financiero de Santiago, un sector bautizado como 'Sanhattan', un punto estratégico de la capital donde confluyen los barrios de Providencia, Las Condes y Vitacura.

Más de seis años después del comienzo de las obras, el Costanera Center abrirá sus puertas el próximo 28 de mayo. Lo hará de forma escalonada, con la puesta en marcha del centro comercial, mientras que los trabajos en el resto del complejo se prolongarán al menos cuatro años más.

A mediados de 2013 estará terminada la Gran Torre Costanera, el icono del proyecto.

Diseñado por el prestigioso arquitecto argentino Cesar Pelli, se convertirá en el rascacielos más alto de Suramérica, con 300 metros y 64 pisos de oficinas.

Aunque todavía hay que cubrir con cristales buena parte de la fachada, la estructura ya ha alcanzado la altura máxima y su imponente figura no ha dejado indiferente a nadie.

Arquitectos y especialistas en urbanismo han advertido de nefastos efectos que el proyecto tendrá en el tránsito en un sector que ya ha visto sobrepasada su capacidad para absorber el flujo de vehículos que circulan en horas punta.

Según un estudio de la Secretaría de Planificación de Transporte (Sectra) encargado por el Ministro de Transportes, al que tuvo acceso Efe, los tiempos de viaje en los principales ejes del sector aumentarán entre un 30 % y un 50 % en horas punta con la apertura del centro comercial.

Además, se estima que los vehículos que circulan diariamente por la zona aumentarán de 140.000 a 200.000 y que los peatones pasarán de 300.000 a 380.000.

Para afrontar esta situación, Cencosud ha realizado varias medidas de mitigación, aprobadas en 2009 en el Estudio de Impacto sobre el Sistema de Transporte (EISTU).

Este documento, aprobado por la Secretaría Regional del Ministerio de Transportes con el visto bueno de otros organismos públicos, trazó un libro de ruta con las obras que Cencosud debía ejecutar en el entorno del Costanera Center para minimizar su impacto en el tránsito de vehículos y peatones.

La arquitecta Ximena Bórquez, del Comité de Desarrollo Urbano del Colegio de Arquitectos, considera que el proyecto es "innecesario" para la ciudad y que responde a una "lógica mercantilista del uso y aprovechamiento del suelo urbano".

"El caos que se va a producir ahí es gigantesco y de una magnitud todavía desconocida", señala Bórquez a Efe.

El arquitecto Genaro Cuadros, director del Laboratorio Ciudad y Territorio, de la Universidad Diego Portales, duda de la efectividad de las obras de mitigación porque ese sector está "absolutamente saturado en la actualidad".

Además, cuando las torres de oficinas estén abiertas albergarán a 20.000 personas, lo que dificultará la movilidad en una zona que no cuenta con una infraestructura peatonal adecuada para recibir esos flujos de viandantes, dice Cuadros a Efe.

"Si la torre de Paulmann es cómo entienden los empresarios el desarrollo en Chile, estamos en problemas", señala.

Con menos dramatismo observa la controversia el arquitecto Yves Besançon, a cargo del Costanera Center, que recuerda que Paulmann, la tercera mayor fortuna de Chile según la revista Forbes, gastará más de sesenta millones de dólares adicionales en las medidas de mitigación.

Esos trabajos incluyen la construcción de puentes, pasarelas, ensanchamiento de calles y la modificación de semáforos.

El problema es que el EISTU daba por hecho que el Estado se encargaría de algunas obras para descongestionar el tráfico en 'Sanhattan'

Esas obras no se hicieron y recién fueron anunciadas la semana pasada por el Gobierno.

"Nosotros hemos cumplido. El que no ha cumplido es el Estado haciendo las obras que debía", apunta Besançon a Efe.

Pese a esto, el arquitecto está convencido de que no se producirá ningún caos vial porque los horarios de mayor tráfico en el sector -a primera hora de la mañana y por la tarde- no coincidirán con los horas punta del centro comercial.

Besançon explica que el rascacielos es una proeza de la ingeniería, con el empleo de tecnologías inéditas en Chile en el proceso de diseño y construcción, así como sofisticados sistemas antisísmicos.

Gerard Soler