En un país traumatizado por la violencia guerrillera, todo el mundo vitoreó a las fuerzas de seguridad cuando en una arrojada operación rescataron a 71 de los 72 rehenes secuestrados 126 días por rebeldes izquierdistas en la casa del embajador japonés.

El dramático rescate, que comenzó con una explosión que destrozó a un grupo de rebeldes que jugaban fulbito en la sala de la residencia japonesa, cautivó al país. Para muchos peruanos la historia terminó cuando los rehenes fueron liberados.

Pero pronto comenzaron a surgir grietas en el relato. Ninguno de los 14 miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) quedó vivo y las evidencias sugieren de que al menos tres rebeldes fueron ejecutados luego de rendirse.

Quince años después, y a pesar de más de 180 audiencias en tres juicios, los interrogantes no han sido resueltos y el asunto pasó a manos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).

Adicionalmente en la operación murieron un rehén y dos elementos de las fuerzas de seguridad.

"Todos los gobiernos han pateado este tema al siguiente gobierno", dijo Gloria Cano, abogada de derechos humanos y representante de los familiares de tres rebeldes muertos, quienes buscan un resarcimiento económico del estado peruano.

Perú "no ha llevado a cabo una investigación diligente y efectiva de los hechos, ni ha determinado las responsabilidades sobre los autores materiales e intelectuales de los mismos", afirmó en diciembre la CorteIDH, órgano judicial de la Organización de los Estados Americanos que interviene cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) considera que un país no ha cumplido con recomendaciones sugeridas previamente.

El gobierno peruano pasó a la ofensiva. El 2 de mayo, el Ministerio de Defensa dijo tener nuevas evidencias que probaban que no hubo ejecuciones extrajudiciales, al menos en la muerte de uno de los tres rebeldes, Eduardo Cruz "alias Tito".

El gobierno tiene hasta el 27 de junio para hacer una presentación preliminar de su caso ante el tribunal con sede en San José, Costa Rica, el cual emitirá un fallo probablemente el año que viene.

Si bien Perú acepta la jurisdicción del tribunal, el presidente Ollanta Humala, un teniente coronel retirado que también combatió a los rebeldes entre 1980 y 1990, acusó a la CIDH de intromisión injustificada y anunció que durante su gestión "ningún comando irá preso".

Las autoridades temen que la Corte Interamericana ordene un nuevo juicio de los 11 comandos que participaron en la operación y que fueron absueltos por un tribunal militar en el 2004.

El rescate fue motivo de orgullo nacional y el entonces presidente Alberto Fujimori, quien planeó y ordenó la operación, vio como su popularidad de catapultó.

El MRTA fue un grupo menor comparado con el brutal Sendero Luminoso en el sangriento conflicto que empezó en la década de 1980 y cuya intensidad había disminuido cuando la embajada japonesa fue tomada por los 14 rebeldes.

Pero el MRTA es igual de aborrecido. En la selva raptaba niñas para esclavizarlas sexualmente, enrolaba adolescentes a sus columnas armadas y secuestraba a familias adineradas para cobrar millonarios rescates.

Un encuesta de la firma Ipsos-Apoyo realizada en enero halló que el 67% de la población considera que la CorteIDH no debe enjuiciar a Perú, aunque un 39% cree que los tres rebeldes fueron ejecutados. En el sondeo fueron entrevistadas 1.200 personas con un margen de error de +-2,8%.

Los rebeldes asaltaron la casa del embajador japonés en diciembre de 1996 exigiendo la libertad de cientos de presos, incluida Lori Berenson, la estadounidense en libertad condicional tras 15 años de prisión por colaborar con el MRTA.

Un testigo clave es Hidetaka Ogura, entonces secretario de la embajada japonesa. En 2001, tras retirarse del servicio diplomático, Ogura dijo que vio vivos y desarmados a Cruz y otros dos rebeldes que poco después aparecieron muertos.

"Vi que dos miembros del MRTA estaban rodeados por los militares, una mujer y un hombre... He escuchado que (la mujer) estaba gritando 'no lo maten' o 'no me maten''', dijo Ogura desde Tokio en una carta presentada como evidencia.

Ogura también dijo que vio a Cruz, de 36 años. "Él movió su cuerpo, así que pude reconocer que él estaba vivo. Cuando (Cruz) intentó hablar levantando su cabeza, un policía armado que estaba de custodia, pateó su cabeza y esta empezó a sangrar. Unos minutos después, apareció un militar del túnel e hizo levantar (a Cruz) y lo llevó a la residencia".

Ogura no respondió a diversas solicitudes de entrevista de la Associated Press enviadas a la universidad Kanagawa de Japón donde enseña la cátedra de español. Cano dice que Ogura no visitará Perú porque teme por su seguridad debido a la enorme cantidad de peruanos que apoyan a los comandos y lo consideran simpatizante de los rebeldes.

"(Ogura) Era un ferviente seguidor de los comunistas y lo demostró durante todo el tiempo que estuvo en la embajada con su cercanía a los terroristas", dijo Luis Giampietri, un vicealmirante retirado de la Marina de Guerra que también fue rehén e insiste que no hubo ningún asesinato extrajudicial.

"Fue una operación limpia, extraordinaria y que fue considerada como la operación más exitosa de la historia de las operaciones de rescate de rehenes", expresó Giampietri.

Un documento secreto estadounidense desclasificado en 2007 dice que "Fujimori ordenó que no se tomaran prisioneros".

El 11 de junio de 1997 un cable de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, un órgano del Departamento de Defensa del gobierno estadounidense, explica por qué ningún "terrorista del MRTA" sobrevivió al rescate.

"Por esta razón, los miembros del MRTA que fueron capturados vivos no sobrevivieron a la operación de rescate", dice el cable obtenido mediante la ley de acceso a la información por el Archivo de Seguridad Nacional, una reputada organización no gubernamental ubicada en la Universidad George Washington.

Fujimori huyó a Japón en el 2000 tras desmoronarse su gobierno en medio de denuncias de corrupción. Fue arrestado al tratar de regresar al país y cumple una condena a 25 años de cárcel por corrupción y violaciones a los derechos humanos.

"Durante el gobierno de Fujimori los forenses fueron impedidos de analizar la escena del crimen, no hubo fotos periciales ni huellas dactilares adecuadas, no hubo nada", señaló Cano, quien siguió el caso desde el inicio.

La abogada cree que un segundo grupo de agentes de seguridad, conocidos después como "los gallinazos", entró a la residencia luego del sorpresivo inicio del rescate y acabó con los rebeldes vivos.

El estadounidense Clyde Snow, un renombrado antropólogo forense que examinó los cuerpos de los 14 rebeldes tras ser exhumados el 2001, dijo que su equipo halló "demasiadas heridas de bala en la parte posterior de la cabeza, el cuello".

Ocho miembros del MRTA cayeron por disparos ejecutados desde atrás hacia adelante.

En el caso de Cruz, un único tiro entró por detrás de su cuello, "lo cual siempre he dicho es la marca distintiva de los verdugos judiciales en cualquier parte del mundo", dijo Snow, de 84 años.

Tribunales peruanos han estado juzgando a cuatro individuos acusados de ordenar las matanzas, pero los procesos avanzan a paso de tortuga, según la Comisión Interamericana.

Fujimori no está entre los cuatro enjuiciados, aunque se especula de que la CorteIDH podría involucrarlo en el caso.

Los enjuiciados son Vladimiro Montesinos, jefe de los espías de Fujimori, y Nicolás Hermoza, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, quienes están sentenciados a 25 años de prisión por el asesinato de 25 civiles, así como dos coroneles retirados del Ejército: Roberto Huamán, libre desde el 2011 por estar nueve años preso sin sentencia, y Jesús Zamudio, prófugo de la justicia pero quien no tuvo problemas en 2008 para renovar su documento de identidad y dar poder notarial a su esposa para que cobre su pensión de jubilación.

A fines de 2011 surgieron más evidencias incriminadoras.

Dos policías bajo órdenes de Zamudio en el rescate testificaron, por tercera vez, ante los jueces que atraparon con vida a Eduardo Cruz y avisaron a Zamudio. Este envió a un comando a quien entregaron al rebelde.

Giampietri niega tales afirmaciones. Dice que los denominados gallinazos son una invención de un ex ministro de Defensa que en 2002 creó tal argumento para separar del caso a 11 comandos inicialmente procesados. Una corte militar absolvió a todos los comandos el 2004.

El gobierno de Fujimori enterró a los comandos de forma clandestina casi al caer la tarde en tumbas anónimas dispersas por todo Lima y Montesinos escondió las fotos de los cadáveres en una de sus casas.

Los familiares de los otros dos rebeldes presuntamente ejecutados, Víctor Peceros, de 25 años, y Herma Luz Meléndez, de 17, dijeron que no se enteraron de sus muertes hasta cuatro años después, cuando Fujimori dejó el poder.

Añaden que han sido estigmatizados y afectados económicamente.

El hermano de Cruz que lo representa ante la CorteIDH, Edgard, fue echado de su empleo como abogado cuando declaró a la prensa en el 2002 y sus jefes se enteraron que era familia del rebelde, dice Cano.

En el 2002 el padre y tres de los hermanos de Peceros fueron encarcelados solo por ser "familia del terrorista", dijo su madre, Nemesia Pedraza, de 58 años. Añade que su familia, dedicada al cultivo de café en el poblado selvático de Alto Chirani, gastó sus magros ahorros en abogados para sacar a su esposo e hijos de la prisión La Merced en la región Junín.

Herma Cueva, también cultivadora de café y madre de Herma Luz Meléndez, dice que además de su hija perdió a otro hijo, Melesio, quien desapareció mientras era soldado del Ejército en 1999 sin que las autoridades le explicasen el motivo.

Todos ellos quieren ser compensados económicamente y vivir en paz.

"Si no lo hubieran fusilado, aunque sea en la cárcel estaría mi hijo y yo estaría conforme viendo la cara de mi hijo", comenta Pedrasa, madre de ocho hijos que luce envejecida y mayor que sus 58 años.

"En la cárcel podría visitarlo, verlo, siempre acariciarle porque era el primero de mis hijos", dice y aprieta los puños.

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Franklin Briceño está en Twitter como http://twitter.com/franklinbriceno

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