Un intenso tiroteo y fuertes detonaciones se registraron el jueves en el interior de una cárcel de Caracas en la que un grupo de reclusos se mantiene amotinado desde hace veinte días e impide a las fuerzas militares retomar el control de penal.

El tiroteo en la cárcel de La Planta, que se prolongó por más dos horas, fue consecuencia de un enfrentamiento entre los reclusos, afirmó la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela.

"Adentro se vive un enfrentamiento entre los privados de libertad. Queremos lograr que siga el proceso de diálogo en el penal", dijo Varela a la televisora estatal.

Aseguró que "es una situación que vamos a resolver y estamos aplicando un método que va a dar resultado que no podemos decir".

Durante la tarde se escucharon algunas fuertes detonaciones y tiroteos en el penal, según constató la AP, pero las autoridades no informaron porqué se estaba generando esa situación en la cárcel que permanece fuertemente custodiada por decenas de guardias nacionales con equipos antimotines y un camión lanza agua.

"Nosotros no estamos disparando... los que comenzaron esta guerra fueron la Guardia Nacional", afirmó un presunto recluso que se identificó como Darwin, de 32 años, que habló con la AP desde el interior del penal a través de un teléfono móvil. El interno se negó a dar su nombre completo alegando que temía represalias de parte de las autoridades.

El preso relató que desde la noche del miércoles las autoridades les quitaron la luz y el agua, y que durante esta mañana comenzaron a "dispararles".

Darwin dijo que como consecuencia de los disparos y detonaciones hay algunos heridos leves entre los internos, pero no precisó cifras.

La AP llamó en varias oportunidades al jefe de prensa del Ministerio de Relaciones Interiores para obtener una reacción sobre la denuncia del recluso, pero no atendió el teléfono.

El vicepresidente Elías Jaua llamó el jueves a los reclusos a deponer su actitud y a "ponerse a la orden de las autoridades" para proceder a trasladarlos a otras cárceles y cerrar ese centro.

"Nosotros hemos venido tratando el problemas...en estricto apego a los derechos humanos, por la vía de la negociación, por la vía del diálogo. Pero es importante que se sepa que el gobierno bolivariano tiene como prioridad la preservación de la paz, la tranquilidad y la vida de los habitantes de toda esa zona caraqueña", dijo Jaua a la televisora estatal durante una visita a una localidad del estado central de Miranda.

Carlos Nieto, directivo de la organización Una Ventana a la Libertad, que defiende los derechos de los reos, dijo a The Associated Press que era falso que el tiroteo fuera consecuencia de un enfrentamiento entre los internos y denunció que "el ataque es de afuera hacia adentro".

Indicó que según versiones que le han aportado los presos el ataque estaría siendo ejecutado por guardias nacionales. No precisó cómo obtuvo esas versiones.

Además del tiroteo se registró un incendio en la parte interna de la prisión. Desde afuera podía observarse una intensa humareda producto del fuego y de bombas lacrimógenas presumiblemente arrojadas por los guardias.

La televisora estatal mostró imágenes de una tanqueta de la Guardia Nacional que fue apostada en medio de una autopista, a las afueras del penal, para garantizar la seguridad en el área.

En los alrededores del penal se registraron algunas refriegas entre familiares de los reclusos y guardias nacionales que usaron gases lacrimógenos y un camión lanza agua para dispersarlos del lugar.

"Esto es falta de gobierno. Aquí no hay nada. Porque así como ellos son seres humanos, uno también. Ellos (los presos) tienen familia no son unos perros", dijo entre lagrimas Yeniré Vasquez, de 36 años, mientras aguardaba, sentada en el suelo de una plaza cercana al penal, información sobre su esposo que está confinado en la prisión.

"La ministra no quiere dialogar con ellos (los presos). No quiere nada. Lo que los quiere es sacar y ya", comentó Vasquez al indicar que lo único que aspira que los reclusos "salgan todos sanos y vivos".

El ministro de Relaciones Interiores, Tareck El Aissami, dijo a la estatal Venezolana de Televisión (VTV) que los alrededores de La Planta fueron tomados por las fuerzas policiales y guardias nacionales para garantizar la integridad de los transeúntes y los habitantes de las zonas aledañas a la cárcel.

Todas las vías cercanas a La Planta fueron bloqueadas por las autoridades, lo que ha congestionado el tráfico en el centro y sur de la capital.

El 8 de mayo se registró un tiroteo dentro de la prisión que dejó muerto a un hombre que fue alcanzado por una bala que salió del centro carcelario y llegó hasta un apartamento cercano.

La Planta se mantiene en tensa situación desde el 27 de abril luego de que las autoridades tomaron los alrededores del penal tras frustrar un intento de fuga masiva que planeaba hacer un grupo de presos a través de un túnel que había sido cavado desde el interior de la cárcel.

Entre fines de abril e inicios de este mes las autoridades han realizado varios traslados de reclusos, pero un grupo se resiste a salir de la cárcel alegando que no quiere que lo lleven a otros penales con problemas de hacinamiento y que están distantes de los tribunales de Caracas donde llevan sus casos, según han denunciado los familiares.

De acuerdo con estimaciones de la organización Observatorio Venezolano de Prisiones, en La Planta hay una población penal de 2.600 reclusos pese a que el centro fue construido para 350.

En Venezuela existen 34 penales que tienen unos 47.000 reclusos, de acuerdo con registros oficiales, pero fueron diseñados para albergar sólo a 12.000 personas.