El Gobierno portugués y el primer ministro de Guinea Bissau depuesto por el golpe de Estado de abril pasado relacionaron hoy el levantamiento militar con las actividades del narcotráfico en la ex colonia lusa.

Carlos Gomes Junior, que fue destituido y estuvo varios días secuestrado por los militares golpistas, y el ministro de Exteriores luso, Paulo Portas, mostraron además, en un rueda de prensa en Lisboa, su confianza en que la comunidad internacional no aceptará el proceso de transición civil abierto en Guinea Bissau.

Portas y Gomes Junior insistieron en la reposición de las autoridades y el orden constitucional truncado por los militares y apelaron a la comunidad internacional para sancionar a los golpistas.

Gomes Júnior llegó ayer a Lisboa junto al también depuesto jefe de Estado guineano, Raimundo Pereira, y ambos se reunieron con las primeras autoridades de Portugal y con la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP).

Esta organización, que tiene su sede en Lisboa y agrupa a Portugal y siete de sus ex colonias entre ellas Brasil y cinco naciones africanas, ha sido muy activa en la condena del golpe de Guinea Bissau y se ha opuesto al proceso de transición avalado por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

Los militares y los partidos de oposición al régimen derrocado llegaron a un acuerdo, supervisado por la CEDEAO, para celebrar elecciones en un año y entregar entretanto la jefatura del Estado a un civil, Serifo Nhamadjo, que tomo hoy posesión a un nuevo primer ministro, Rui Duarte de Barros.

Pero el ministro luso de exteriores señaló hoy que el Consejo de Seguridad de la ONU, que rechazó el golpe en abril y del que forma parte Portugal, discute una resolución para condenar y sancionar a los golpistas.

Portas recordó que también la Unión Europea prevé adoptar sanciones contra los responsables del alzamiento y no contra la población, y subrayó que la comunidad internacional tiene que dejar claro que no acepta soluciones impuestas por golpes de estado.

El ministro dijo "no tener ninguna duda" de que el golpe en la nación africana -una de las más pobres del mundo- está relacionado con las drogas y sostuvo que Guinea Bissau "está secuestrada por un cierto poder militar que es permeable al narcotráfico".

Gomes Júnior se quejó de la falta de condiciones en su país para combatir las "muy poderosas organizaciones del narcotráfico" que quieren convertir sus costas en una escala de los envíos de droga entre América Latina y Europa.

El depuesto primer ministro aseguró que su organización, el Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), es la mayor fuerza política del país y se mantiene unida, a excepción de siete de sus cuadros que se han alineado con el pacto de transición.

Gomes Júnior manifestó su confianza en que sean repuestas las autoridades legítimas de Guinea Bissau y afirmó que no tiene intenciones de formar un Gobierno en el exilio.

Portas exhortó al entendimiento entre la CEDEAO y la ONU, la CPLP y la Unión Africana, como única vía de lograr una situación estable en la nación africana.

Además recordó la "tolerancia cero" con los golpes de Estado que tiene entre sus principios fundamentales la CEDEAO, que decidió destacar una misión de paz en Bissau cuyos primeros efectivos, enviados por la Policía de Burkina Faso, deben llegar hoy al país.

El organismo africano avaló la firma, ayer en la capital guineana del pacto de transición política que debe llevar a la celebración de elecciones.