El presidente de EE.UU., Barack Obama, decidió prolongar por un año más las sanciones contra Birmania pese a la progresiva apertura hacia la democracia iniciada por ese país, informó hoy la Casa Blanca.

La situación en Birmania "sigue planteando una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y a la política exterior de Estados Unidos", explica Obama en una carta dirigida al Congreso.

Por ello, el presidente considera "necesario" prolongar a partir del 20 de mayo de 2012 al menos por un año más la declaración de emergencia con respecto a Birmania emitida en 1997 y "mantener en vigor las sanciones" contra ese país.

Birmania "ha dado pasos importantes, pero la apertura política es incipiente y seguimos teniendo preocupaciones sobre los presos políticos, los conflictos en curso y las graves violaciones de los derechos humanos de las minorías étnicas", indica Obama en la carta.

El mandatario reconoce los "avances" del Gobierno birmano en áreas como la liberación de presos políticos, las conversaciones de alto el fuego con varios grupos étnicos armados y el diálogo con la oposición.

La decisión de Obama se conoce en un momento en el que se especulaba sobre una posible suspensión de las sanciones que EE.UU. impone a Birmania, especialmente duras en materia comercial y económica.

Estados Unidos ha suavizado en el último año sus sanciones y en abril anunció que permitirá visitas de altos funcionarios del país y aligerará las restricciones para invertir en esa nación asiática, además de abrir la puerta a que organizaciones privadas puedan llevar a cabo proyectos de desarrollo y educativos allí.

Además, en enero pasado el Gobierno de Obama anunció su disposición a intercambiar embajadores con Birmania, por primera vez en más de dos décadas.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, se convirtió a finales de noviembre en el primer titular de Exteriores de Estados Unidos en visitar Birmania en más de 50 años.