El nuevo presidente francés Francois Hollande y su gobierno socialista adoptaron el jueves una reducción salarial de 30%, un gesto de sacrificio compartido por parte de líderes que ahora deben reducir la enorme deuda del país y encargarse de un creciente desempleo.

La primera reunión de gabinete, justo una semana después de que el ex líder conservador Nicolás Sarkozy convocara por última vez a su gobierno, marcó un cambio tajante en la estructura de poder de Francia y en su estrategia para solucionar la crisis de deuda de Europa y reestructurar la economía.

El nuevo ministro de Finanzas atenuó las esperanzas que había en algunas capitales europeas acerca de que Hollande no buscaría con tanto afán renegociar un acuerdo europeo sobre recortes presupuestales que fue logrado con mucho esfuerzo.

"El acuerdo no será ratificado como está. Debe ser adicionado, complementado con una enmienda sobre crecimiento", dijo Pierre Moscovici después de tomar el control del Ministerio de Finanzas.

Hollande, quien fue elegido el 6 de mayo, ha dicho que el tratado se enfoca demasiado en los recortes de gasto que sofocan el crecimiento y empeoran la crisis de deuda, y argumentó a favor de un gasto de estímulo.

El mandatario francés y sus homólogos de Alemania, Gran Bretaña, Italia y la Unión Europea tendrán el jueves una teleconferencia para discutir la estrategia económica de Europa antes de la cumbre del Grupo de los Ocho en Estados Unidos.

Hollande prometió durante su campaña proteger el complejo sistema de beneficios sociales de Francia — prometiendo incluso restaurar algunos recortes de Sarkozy_, y continuar al mismo tiempo reduciendo el déficit del país. Francia no ha tenido un presupuesto balanceado en casi 40 años, y Hollande prometió eliminar el déficit en 2017.

Será un difícil juego de malabarismo para los socialistas, quienes están tomando el poder en medio de una desaceleración económica mundial y la crisis de deuda de Europa. El producto interno bruto de Francia no creció en el primer trimestre del año. Economistas dicen que el crecimiento requerirá una reforma profunda al inflexible mercado laboral de Francia, y no está claro si Hollande está dispuesto a realizarla.

"Un país que está endeudado es un país que se vuelve más pobre", dijo el jueves Moscovici a la televisora BFM. "Pero responsabilidad y crecimiento no son mutuamente excluyentes", señaló.

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Cecile Brisson y Samantha Bordes en París contribuyeron a este despacho.