La Asamblea General de la ONU celebró hoy el quinto aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, un documento que supuso "un hito histórico" en la lucha de esos pueblos y que es todavía un punto de partida para avanzar en sus derechos.

Con la aprobación de la declaración en 2007 tras dos décadas de arduas negociaciones, "la humanidad dio un paso enorme hacia la consecución de un mundo justo y equitativo, fundado sobre los principios de igualdad, justicia y respeto a la diversidad", dijo el presidente de la Asamblea General, el catarí Abdulaziz al Naser.

Aprovechando la celebración del undécimo Foro Permanente de la ONU para Cuestiones Indígenas, que mañana llega a su fin y en el que participan cerca de 2.000 indígenas, el plenario de Naciones Unidas conmemoró el lustro de la adopción del histórico documento, que vio la luz el 13 de septiembre de 2007.

"La declaración ha inspirado muchos cambios positivos a la hora de garantizar y proteger los derechos de los pueblos indígenas: se han creado instituciones, reformado leyes y creado nuevas políticas", añadió Al Naser durante un acto en el que, además de celebrar, también se llamó a lograr mayores avances.

El presidente de la Asamblea General se hizo eco de las peticiones que los indígenas han hecho para que los gobiernos de sus territorios los tengan en cuenta "a la hora de tomar decisiones que los afectan" y pidió "mayor asistencia financiera y tecnológica" de los Gobiernos a esos pueblos.

"Queda más por hacer", aseveró el diplomático catarí, en un acto que contó con la presencia del canciller boliviano, David Choquehuanca; el presidente del Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de la ONU, el gran jefe Edward John; y varios de los negociadores que hicieron realidad la aprobación de la declaración.

El evento sirvió para festejar, pero también crear mayor conciencia sobre la importancia de lograr las metas que marca un texto cuyo principal objetivo es proteger a los más de 370 millones de personas que integran a las comunidades indígenas, las más vulnerables en todo el mundo.

"Hoy recordamos el día histórico en que se aprobó un instrumento indispensable para garantizar la supervivencia, dignidad y bienestar de los indígenas, pero también reconocemos que todavía queda mucho por hacer", dijo el gran jefe Edward John, indígena canadiense que sustituyó a la canadiense Mirna Cunningham al frente del foro.

También destacaron las palabras del embajador peruano Luis Enrique Chávez, quien participó activamente en el proceso que concluyó con la adopción de la declaración y que lo definió como "la historia de un éxito, pese a lo duro que tuvimos que trabajar".

"Donde estamos hoy es un lugar que ni siquiera soñamos hace veinte o diez años. Se ha avanzado mucho", indicó el diplomático latinoamericano, que señaló, sin embargo, que la declaración fue "un punto de partida", por lo que espera ver "más avances en el futuro gracias a la perseverancia de los pueblos indígenas".

Por su parte, el embajador de México ante la ONU, Luis Alfonso de Alba, destacó que, a pesar del periodo breve de vida con el que cuenta la declaración, ésta ha logrado "un respaldo creciente y universal por parte de los Estados, favoreciendo un mejor entendimiento para su instrumentación".

El documento, ratificado en 2007 por 143 votos a favor, 4 en contra (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) y 11 abstenciones, se considera todavía un hito para los indígenas que durante años habían visto cómo sus intentos por lograr un documento se deshacían en los pasillos de la ONU.

La declaración, de 46 artículos, establece los estándares mínimos de respeto a los derechos de los pueblos indígenas del mundo, que incluyen la propiedad de sus tierras, acceso a los recursos naturales de sus territorios, la preservación de sus conocimientos tradicionales y la autodeterminación.

La ONU acogerá en 2014 la Conferencia Mundial de Pueblos Indígenas, un acontecimiento que servirá para ver los resultados de la adopción de la declaración y del que, gobiernos como el de Bolivia, esperan obtener "una declaración política que pase a la acción en el cumplimiento de los derechos de los indígenas, incluyendo sus protestas y objetivos".

Así lo explicó el canciller boliviano, David Choquehuanca, quien, tras recordar que la comunidad internacional tiene responsabilidades para con los indígenas pero también con un planeta "que está corriendo riesgos", aseguró que la conferencia será una oportunidad "para progresar en la puesta en marcha de la declaración de la Naciones Unidas".