La Junta Militar egipcia ha dado un plazo de 48 horas a los partidos políticos para acordar las prerrogativas del próximo presidente de Egipto, o de lo contrario emitirá una declaración constitucional de forma unilateral.

Según dijo hoy a Efe el portavoz del partido salafista Al Nur, Mohamed Nur, la cúpula castrense instó a las fuerzas políticas a alcanzar un acuerdo para fijar los poderes presidenciales ante la inminencia de las elecciones, cuya primera vuelta se celebrará los próximos miércoles 23 y jueves 24.

"Soy optimista sobre un acuerdo con el resto de partidos en los próximos dos días, aunque hay fuerzas que prefieren postergar este asunto hasta después de los comicios", dijo Nur en alusión al Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo de los Hermanos Musulmanes, que domina el Parlamento y presenta a un aspirante a presidente, Mohamed Mursi.

En caso de no alcanzar un pacto, Nur advirtió de que la Junta Militar emitirá una declaración que determinará los poderes del próximo mandatario, lo que -auguró- generaría una fuerte polémica entre los distintos grupos políticos.

La gestión de los militares al frente del país desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak en febrero de 2011 ha estado acompañada de una fuerte oposición política y social, incluidas manifestaciones que piden el traspaso de poder cuanto antes a una autoridad civil.

Por otra parte, la portavoz del Partido Democrático y Social de Egipto, Hala Mustafa, aseguró a Efe que actualmente su formación está contactando con los dirigentes de las demás fuerzas para llegar a un consenso sobre las prerrogativas presidenciales que pueda ser aceptado por todas las partes ante la falta de una Constitución.

"Es necesario elaborar unas normas definidas para que el próximo presidente tenga garantías para desempeñar su puesto", agregó.

Egipto se encuentra sumido en un vacío constitucional desde que se derogara la Carta Magna como consecuencia del triunfo de la revolución de 2011.

En marzo de ese año, se aprobó en referéndum una declaración constitucional que otorgaba los poderes del presidente a la Junta Militar hasta que fuera elegido un nuevo mandatario en elecciones democráticas.

Sin embargo, no están claras las prerrogativas que tendrá el nuevo presidente tras los próximos comicios, ya que hasta el momento no se ha redactado una nueva Constitución.

Una asamblea designada por el nuevo Parlamento trató de comenzar a elaborar una nueva carta magna, pero fue boicoteada por los grupos liberales y por amplios sectores de la sociedad, que temían que la mayoría islamista impusiera sus intereses sin contar con el resto de fuerzas.

El golpe final a esta iniciativa lo asestó la Justicia egipcia, que el pasado 10 de abril anuló la Asamblea Constituyente, lo que llevó a la Junta Militar y los partidos a acordar la formación de una nueva, sin que hasta el momento esto se haya producido.