Italia reforzará los dispositivos de seguridad para más de 14.000 posibles objetivos terroristas, tras el reciente atentado sufrido por el consejero delegado del grupo Ansaldo Nucleare, Roberto Adinolfi, y la tensión generada en torno a la agencia de recaudación de impuestos Equitalia.

El Comité Nacional del Orden y de la Seguridad Pública, presidido por la ministra de Interior, Annamaria Cancellieri, se reunió hoy en Roma para abordar la actual situación, ante otros posibles ataques a Equitalia y las amenazas de nuevas acciones vertidas por el grupo anarquista que se atribuyó el atentado contra Adinolfi.

"Sobre la base de un análisis en profundidad de la situación y de las evaluaciones realizadas, la ministra de Interior Cancellieri ha confirmado la exigencia de mantener alto el nivel de atención y de vigilancia, reforzando los dispositivos de seguridad hacia objetivos sensibles y de personas expuestas a riesgo específico", informa un comunicado divulgado por el Ministerio de Interior.

El dispositivo someterá a vigilancia de la Policía a más de 14.000 objetivos en riesgo (más de 550 personas sometidas a escolta o protección), mediante unas 18.000 unidades de distinto tipo y redistribuirá los soldados presentes en las calles desde 2008, que actualmente se cifran en 4.250, para disponer mayores unidades militares para este fin concreto.

Italia reforzará asimismo las acciones de sus servicios de inteligencia y las "investigaciones preventivas" para neutralizar los riesgos de eventuales "actos subversivos" y controlará "los episodios de tensión social vinculados a la crisis del mercado laboral que se están registrando en este particular momento", según indica la nota del Ministerio del Interior.

Durante la reunión del Comité Nacional del Orden y la Seguridad Pública se abordó además, explica el departamento de Cancellieri, "la delicada actividad del personal de los sectores de la Administración Pública que son objeto de protestas, también violentas".

La seguridad pública figura actualmente entre una de las principales preocupaciones del Gobierno de Italia, sobre todo después de que la Federación Anarquista Informal (FAI) amenazara con nuevas acciones en la carta de reivindicación del atentado del pasado 7 de mayo contra Adinolfi en Génova (noroeste).

Este grupo anarquista, que se atribuyó el pasado diciembre el envío del paquete bomba en Roma al director general de la entidad pública de recaudación de impuestos Equitalia, Marco Cuccagna, y el envío en 2010 de sendos paquetes bomba a las embajadas de Chile y Suiza en la capital italiana, anunció nuevos atentados contra el grupo industrial Finmeccanica, al que pertenece Ansaldo.

Además en la madrugada del pasado sábado, la sede de Equitalia en Livorno (centro) fue atacada con dos cócteles molotov, solo horas después de que se registraran graves altercados a las puertas de la oficina de Nápoles (sur) en una protesta contra la supuesta responsabilidad de esta entidad pública por el creciente número de suicidios relacionados con la crisis económica.