La asamblea general del Congreso Mundial Uigur, etnia minoritaria en China, concluyó hoy en Tokio con la reelección de su presidenta, Rebiya Kadeer, la renovación de su compromiso de independencia política y la celebración de una marcha contra China.

Durante la reunión, que arrancó el pasado lunes, los 130 representantes uigures procedentes de unos 20 países acordaron reelegir a Kadeer, candidata al Nobel de la Paz, como su presidenta para los próximos cuatro años, informó a Efe un miembro de la delegación.

También reafirmaron el compromiso de independencia del pueblo uigur en la región autónoma de Xinjiang (noroeste de China) y denunciaron que su etnia está sometida a opresión y violaciones de los derechos humanos por parte del régimen comunista chino.

Al término del congreso, unas 150 personas marcharon por las calles de la capital nipona hasta las inmediaciones de la embajada de China en Tokio portando banderas, proclamas y fotos de familiares encarcelados o asesinados.

"Nos enfrentamos a un exterminio cultural, un genocidio. En 20 o 30 años estaremos exterminados y la historia de nuestro pueblo desaparecerá", dijo a Efe Kayum Masimov, uno de los delegados uigures en el congreso.

Masimov, de 38 años, aseguró que su pueblo persigue la "absoluta independencia" de China y se congratuló por la reelección de Kadeer: "Es una madre moral para todos. Es nuestra historia", añadió.

Al inicio de la reunión, el lunes, Kadeer, madre de once hijos, instó a las instituciones japonesas su mediación con China para mejorar la situación de su pueblo ante el empeoramiento de los derechos humanos en la región de Xinjiang.

Por su parte, el Gobierno chino señala a Kadeer, exiliada en EEUU desde 2005, como instigadora de las graves revueltas de julio de 2009 en Xinjiang, en las que hubo unos 200 muertos.

La región, que gozó de independencia antes de la llegada de las tropas comunistas en 1949, busca la autodeterminación de los uigures, etnia de origen turco y religión musulmana que habita el oeste de China desde hace siglos y constituye cerca de la mitad de los 20 millones de habitantes de Xinjiang.