El Gobierno de Guatemala presentó hoy un "plan para activar y adecuar" la política nacional de desarrollo rural integral aprobada en 2009 durante la administración del presidente Álvaro Colom (2008-2012), por medio de la cual busca reducir los niveles de pobreza que padece el país.

El mandatario Otto Pérez Molina dijo durante la presentación del plan que por medio de las políticas públicas que incluye, su Gobierno dará soluciones "a los verdaderos problemas de Guatemala", los cuales han sido evadidos por administraciones anteriores.

El plan fue diseñado por una comisión presidencial encabezada por el académico Adrián Zapata, e integrada por los Ministerios e instituciones del Estado relacionados con el desarrollo económico y social, combate a la pobreza, desnutrición y seguridad alimentaria.

Según Zapata, el proyecto contempla una serie de acciones y políticas que fueron consensuadas con diferentes sectores del país, entre ellos las organizaciones campesinas y empresariales, para garantizar su implementación y viabilidad.

"Hay cosas que se deben mejorar, pero lo importante es empezar con la articulación entre las comunidades rurales y el Estado", precisó Zapata.

El plan se basa en la política de desarrollo rural que fue aprobada por la administración anterior, pero que según Pérez Molina no fue implementada de forma adecuada, por lo que no se alcanzaron los objetivos trazados.

La política de desarrollo social, de acuerdo con Zapata, se basará en el impulso de la "economía campesina", por medio de la cual se pretende que las familias rurales satisfagan sus necesidades básicas de salud, educación y alimentación.

El otro componente de esa política será el programa "hambre cero", impulsado por el recién creado Ministerio de Desarrollo Social, y que consiste en garantizar la seguridad alimentaria de las familias más pobres por medio de la entrega de alimentos básicos.

A través de la implementación de estas políticas y programas, aseguró Pérez Molina, al finalizar su administración, en enero de 2016, la pobreza, que en la actualidad afecta al 52 % de los 14,4 millones de guatemaltecos, se habrá reducido en al menos un 5 %, y la desnutrición crónica -que padecen uno de cada dos niños menores de cinco años- en 10 %.