Cada uno de los 12 goles de Mario Gómez en la Liga de Campeones ha ido acompañado por su ya clásico capotazo torero en la celebración.

No es una casualidad. En Alemania el artillero alemán del Bayern Munich es popularmente conocido como el "Tor-ero", un afortunado juego de palabras que mezcla sus raíces españolas con la palabra "tor", que significa marcar gol en alemán.

Jugador de área, potente y letal al remate, Gómez ha sido uno los grandes artífices del éxito de su equipo en el camino hacia la final la Copa de Europa del sábado en Munich.

Es el segundo máximo artillero de la competición a solo dos goles del argentino Lionel Messi, y ha sumado 26 tantos en la Bundesliga.

"No estoy tan loco como para compararme con Messi, porque es el mejor que ha habido nunca y que habrá jamás", dijo Gómez cuando la prensa alemana equiparaba sus números con los del astro argentino. "Soy delantero y quiero marcar muchos goles, pero eso no es lo más importante. Lo importante es que el equipo tenga éxito".

La historia de Gómez guarda una profunda relación con España. Sus abuelos paternos José y Torcuata, naturales de un pequeño pueblo andaluz llamado Albuñán, emigraron a Alemania como tantos otros españoles a mediados los años 60.

Tanto el padre de Gómez como su madre nacieron en Alemania, pero educaron a su hijo para no perder sus orígenes españoles. El delantero habla perfectamente el idioma, posee la doble nacionalidad y visita habitualmente Albuñán, un municipio de apenas 500 habitantes, donde hay casi tantos seguidores del Bayern como del Real Madrid o el Barcelona.

"Le gusta estar cerca de su familia, pero desde que le fichó el Bayern de Munich apenas ha podido venir una vez y a escondidas", comentó Hermann Sierra Gómez, primo del goleador alemán, en una entrevista reciente al diario deportivo As.

"No ha olvidado sus orígenes, ama a España y a los españoles", añadió.

Gómez, de 26 años, comenzó su carrera en el Stuttgart, donde jugó entre las temporadas 2003 y 2009 y se proclamó campeón de liga. Sus goles llamaron la atención de la selección alemana y del Bayern, que pagó 40 millones de dólares por su traspaso.

Su fichaje le está saliendo rentable al club alemán. Sus goles y su despliegue en el área fueron esenciales para conducir el Bayern a su segunda final de la Liga de Campeones en tres años.

"El equipo me lo pone fácil. Jugamos un fútbol ofensivo y tengo unos grandes compañeros de equipo", aseguró el delantero.