La columna vertebral del primer gran proyecto del magnate ruso Roman Abramovich como dueño del Chelsea agotará el sábado quizá la última oportunidad de dar al equipo británico su primera Copa de Europa.

Nueve de los futbolistas que perdieron la final de la Liga de Campeones frente al Manchester United en 2008 en Moscú tendrán su revancha particular ante el Bayern Munich.

El equipo que moldeó el técnico portugués José Mourinho entre 2004 y 2007 y que parecía en descomposición se demostró a sí mismo que todavía tiene una última bala en la recámara.

"Tenemos otra oportunidad y estamos muy felices de que se nos haya dado de nuevo esta oportunidad", dijo el actual entrenador del Chelsea, Roberto Di Matteo. "Queremos intentar dar lo mejor de nosotros para ganar el título esta vez".

Cuando Abramovich compró el Chelsea en 2003, se propuso transformar un equipo de escasa relevancia en Inglaterra y el resto de Europa en uno de los referentes del fútbol mundial.

De la mano de Mourinho, no escatimó en fichajes y en poco tiempo se forjó una de las plantillas más competitivas del continente, en la que sobresalían jugadores como el arquero Petr Cech, John Terry, Frank Lampard, Didier Drogba o Ashley Cole.

El Chelsea sumó rápidamente tres ligas, pero faltaba la guinda del pastel: la Copa de Europa.

El sueño de Abramovich de codearse con los grandes aristócratas del fútbol llegó en 2008, precisamente en Moscú, capital de su país natal.

Mourinho había abandonado el Chelsea, pero el técnico interino Avram Grant consiguió conducir el equipo a la final de la Liga de Campeones contra el Manchester United.

El partido finalizó con empate 1-1. En la definición por penales, Terry tenía en sus botas la victoria si anotaba el lanzamiento definitivo. Pero, bajo un intenso diluvio, el capitán del Chelsea resbaló antes de patear y su disparo se estrelló mansamente en la madera.

Manchester acabó alzando el título y Chelsea pareció no encontrar consuelo tras haber tocado la gloria con la punta de los dedos.

"Por supuesto que hemos tenido una conversación sobre esa final", admitió Di Matteo. "Y aunque ya es cosa del pasado, fue una gran oportunidad para el club de ganar la competición".

Cuatro años después de aquella enorme decepción, el Chelsea vuelve a la final europea en unas circunstancias muy similares a las de 2008.

El proyecto del joven técnico portugués André Villas-Boas hizo aguas a mitad de temporada y Di Matteo se hizo cargo de la dirección técnica del Chelsea en marzo.

Sin opciones en la liga Premier, el Chelsea ofreció su mejor versión en Europa. Sobre todo en semifinales, donde destronó al vigente campeón Barcelona por un global de 3-2 en la eliminatoria con un Drogba estelar.

"Lo que ha hecho el Chelsea es un ejemplo de lo que llevamos haciendo en los últimos años, defender fuerte y marcar goles", resumió Drogba sobre la filosofía de juego del equipo tras eliminar al Barcelona en el Nou Camp.

Drogba, de 34 años, Terry, de 31, y Lampard, de 33, encaran la recta final de sus carreras en el Chelsea con la oportunidad de hacer realidad el sueño de dar su primera corona europea al conjunto inglés.

Un equipo muy parecido al de hace cuatro años pero más veterano y experimentado, en el que permanecen también jugadores como John Obi Mikel, Michael Essien y Salomon Kalou, mezclados con jóvenes valores para el futuro de la entidad como el volante español Juan Mata y el central brasileño David Luiz.

Terry, que no jugará por sanción, ha recibido permiso de la UEFA para levantar el trofeo si el Chelsea gana la final. Los rumores apuntan a la salida inminente de Drogba y, en general, al inicio de un nuevo proyecto para el Chelsea.

"Nadie quiere perder una final", recordó Lampard. "Queremos la revancha".