Un equipo de las fuerzas especiales de indonesia recuperó la caja negra del avión ruso que se estrelló hace una semana con 45 personas a bordo contra un volcán en el este de Java mientras realizaba un vuelo de exhibición, informó hoy la prensa local.

El coronel A.M Putrano, que dirige las tareas de rescate, indicó que el registrador de vuelo fue localizado ayer cerca de los restos de la cola del avión, según The Jakarta Post.

El portavoz de la Agencia Nacional de Rescates, Gagah Prakoso, que había anunciado el hallazgo de la caja negra el fin de semana, dijo que esta había perdido su color naranja al quedar quemada y que esto dificultó su localización.

El dispositivo se entregará a la comisión nacional para la Seguridad en el Transporte, que realizará la investigación de los datos con la asistencia de 78 técnicos rusos que se han desplazado a Indonesia.

Mientras, los equipos de rescate prosiguieron las tareas de evacuación de los cadáveres hacia el hospital de la Policía en Yakarta donde un equipo de 60 forenses realizará las identificaciones.

"Esperamos poder completar la evacuación el miércoles por la mañana" dijo Putrano que añadió que hasta el momento se han evacuado del lugar del accidente 31 bolsas con restos de víctimas y se han identificado 22 huellas dactilares.

El avión, un Superjet 100 (SSJ-100) de Sukhoi, transportaba ocho rusos, entre tripulación y representantes de la compañía, dos italianos, un francés y un estadounidense y el resto de pasajeros eran indonesios.

El aparato había realizado por la mañana del miércoles un primer vuelo de exhibición sin percances y en el segundo los radares perdieron el contacto cuando sobrevolaba el volcán Salak, próximo a la ciudad de Bogor, situada a unos 60 kilómetros al sur de Yakarta.

El piloto solicitó a la torre de control permiso para descender de los 10.000 a los 6.000 pies (de 3.005 a 1.830 metros) y desapareció del radar cuando se encontraba en los 6.200 pies.

El accidente aéreo ocurrió cuando el SSJ-100 llevaba a cabo una gira por Asia de promoción, que comenzó en Kazajistán y que iba a finalizar a mediados de mayo en Laos y Vietnam.

Con una capacidad máxima de 95 pasajeros y una autonomía de vuelo de entre 3.000 y 4.500 kilómetros, Sukhoi fabricó esta aeronave para competir con el canadiense Bombardier y el brasileño Embraer.