El relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, criticó hoy con dureza el sistema alimentario de Canadá en un informe que señala que centenares de miles de personas sufren hambre en el país.

El estudio de la ONU, el primero que el relator especial realiza de un país desarrollado, señala que "hoy en día, una de cada 10 familias con niños menores de seis años es incapaz de cumplir sus necesidades diarias de alimentación".

"Estas tasas de inseguridad alimentaria son inaceptables y es el momento de que Canadá adopte una estrategia nacional para el derecho a la alimentación", añadió De Schutter.

"Canadá es muy admirado por sus logros en el área de derechos humanos que ha defendido por muchos años. Pero el hambre y el acceso a dietas adecuadas también son problemas de derechos humanos y aquí queda mucho por hacer", continuó el relator especial.

Los datos del informe señalan que 800.000 hogares canadienses necesitan cada mes la ayuda de los bancos de alimentos para poder cumplir sus necesidades alimentarias.

El informe también presta atención a la situación de las comunidades indígenas de Canadá, el grupo social con mayores índices de pobreza, criminalidad, suicidio y violencia.

"La larga historia de marginación política y económica ha dejado a muchos pueblos indígenas canadienses con niveles considerablemente inferiores de acceso a una alimentación adecuada con respecto a la población general", según el informe.

Tras la publicación del estudio, el ministro de Inmigración de Canadá, Jason Kenney, criticó con dureza a la ONU.

"Es nuestra esperanza que las contribuciones a las Naciones Unidas sean utilizadas para ayudar a la gente hambrienta en países en desarrollo no para darnos clases a los países ricos y desarrollados como Canadá", dijo Kenney.

El ministro añadió que "es un descrédito para las Naciones Unidas".