La ONU conmemorará mañana el quinto aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 2007 tras veinte años de negociaciones.

La sede central del organismo internacional acoge este jueves una reunión de alto nivel en la que se analizará el estado del cumplimiento de la declaración en el quinto año en que está en vigor, coincidiendo con el undécimo Foro Permanente de la ONU para Cuestiones Indígenas que hoy continuó con sus sesiones de trabajo.

En el encuentro está prevista la participación del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y del presidente de la Asamblea General, el catarí Abdulaziz al Naser, mientras que también destaca la presencia del canciller boliviano, David Choquehuanca, y de la secretaria de Pueblos de Ecuador, Mireya Cárdenas, entre otros.

El objetivo de la reunión, que forma parte de las actividades del foro permanente, centrado este año en analizar el impacto de la llamada doctrina del descubrimiento, es "crear mayor conciencia sobre la importancia de lograr los objetivos" marcados por la declaración, según señalaron los organizadores.

El quinto aniversario exacto de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas será, sin embargo, el próximo 13 de septiembre, la misma fecha en la que en 2007 el plenario de Naciones Unidas aprobó un texto que aspira a proteger a los más de 370 millones de personas que integran estas comunidades vulnerables en todo el mundo.

El documento, ratificado por 143 votos a favor, 4 en contra (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) y 11 abstenciones, constituyó un hito histórico para el movimiento indígena, que durante años vio cómo sus intentos por lograr que se respetaran sus derechos se deshacían en los pasillos del organismo internacional.

La declaración, de 46 artículos, establece los estándares mínimos de respeto a los derechos de los pueblos indígenas del mundo, que incluyen la propiedad de sus tierras, acceso a los recursos naturales de sus territorios, la preservación de sus conocimientos tradicionales y la autodeterminación.

Tras su primera presentación en 1982, varios países occidentales y africanos preocupados por la repercusión de la declaración en su soberanía lograron impedir su avance mediante continuos llamados a su renegociación.

Esos retrasos fueron considerados por los activistas indígenas como intentos de proteger los intereses de las grandes empresas de estos países en las explotaciones económicas de sus tierras ancestrales, hasta que en 2007 lograron su propósito.