El tránsito colapsó hoy en Buenos Aires a raíz de una huelga de trabajadores del metro que se extenderá hasta el inicio del viernes, en medio del conflicto entre el Gobierno nacional y el de la capital argentina por el traspaso del servicio a la órbita de la ciudad.

Los ómnibus se colmaron y los taxis vacíos comenzaron a escasear este miércoles en Buenos Aires, cuando comenzó la medida de fuerza de 36 horas en las seis líneas de metro y en el Premetro, servicios por donde pasan alrededor de un millón de personas a diario.

La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte (metro) y el Premetro resolvió realizar la huelga tras el fracaso en las negociaciones paritarias con las autoridades y con Metrovías, la concesionaria del servicio, para establecer un aumento salarial.

El sindicato pide un aumento salarial del 28 % y reclama al alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, que cumpla con el acta de traspaso del control del servicio a la órbita de la ciudad.

"El dominio de los servicios le pertenece a la ciudad de Buenos Aires y, de ello, no puede haber ninguna duda. Lo único que hizo Macri por los subterráneos fue incrementar la tarifa", opinó hoy el ministro argentino de Planificación, Julio de Vido, durante una rueda de prensa.

El ministro pidió al Gobierno porteño y a Metrovías, del argentino Grupo Roggio, que no perjudiquen a los usuarios y "se hagan cargo" del servicio, en el que la administración nacional "ya invirtió más de 150 millones de pesos" (33,5 millones de dólares) desde enero pasado.

Dijo además que el Gobierno porteño "se tiene que sentar a negociar" con los trabajadores y consideró "ilegal suspender el servicio".

"Macri tiene un problema con la ley", definió a su vez el ministro argentino de Trabajo, Carlos Tomada, al referirse a la decisión del Gobierno porteño de no participar en las negociaciones salariales por rechazar el traspaso del servicio.

El Gobierno nacional y la Alcaldía porteña están enfrascadas desde hace semanas en un pulso por la administración de las líneas de metro y las 33 de ómnibus urbanos, que diariamente movilizan a millones de usuarios por la ciudad.

Macri rechazó el traspaso en las condiciones que impone el Gobierno nacional y consideró que el Parlamento, que aprobó recientemente el trámite, funciona "como una escribanía" del Ejecutivo central.

El alcalde acusa al Gobierno de la peronista Cristina Fernández de querer traspasar al ámbito de la ciudad ambos servicios sin las inversiones y recursos necesarios, mientras que la administración central niega tales incumplimientos y dice que Macri intenta evadir su responsabilidad.

Tanto el metro como los ómnibus reciben millonarios subsidios por parte del Estado nacional, que ha puesto en marcha una política para recortar estos gastos y pretende que el Gobierno porteño asuma parte de esos desembolsos.