La ONU reconoció hoy que la violencia entre Sudán y Sudán del Sur ha descendido de manera importante en los últimos diez días, aunque lamentó que ambas partes no hayan cumplido con los quince días de plazo que les dio el Consejo de Seguridad para retomar el diálogo.

Así lo explicó el enviado especial de la ONU para Sudán, Haile Menkerios, al Consejo de Seguridad, a cuyos miembros informó de que "el nivel de violencia ha descendido significativamente, de forma particular en la última semana o los últimos diez días", según dijo a la prensa la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice.

Menkeiros compareció por videoconferencia y ofreció "un panorama desigual", en el que destaca el descenso de los enfrentamientos entre Jartum y Yuba, pero en el que impera la falta de voluntad de las partes para retomar el diálogo.

Este miércoles cumplía el plazo fijado por la resolución 2.046 del Consejo de Seguridad para que ambos Gobiernos se sentaran de nuevo en la mesa de negociación para resolver los asuntos que tienen pendientes desde la independencia del sur el pasado julio, algo que no ha ocurrido.

"Francamente no es una sorpresa que no haya pasado el día que propusimos, pero queremos que ocurra tan pronto como sea posible y sin mayor demora", dijo la embajadora Rice, quien destacó que al menos "la situación es hoy de alguna mejor que hace dos semanas, cuando se aprobó la resolución".

Rice señaló que los miembros del Consejo de Seguridad acogieron con satisfacción el hecho de que no hayan ocurrido más bombardeos aéreos desde el primer fin de semana de mayo, así como la decisión de Sudán del Sur de retirarse de Abyei en el plazo que también exigió el máximo órgano internacional de seguridad.

Ese repliegue se ha producido "por completo y ha sido verificado", por lo que, según la diplomática, se trata de "un paso muy positivo", aunque destacó la voluntad de todos los miembros del Consejo de que las fuerzas sudanesas también se retiren "de forma inmediata y sin condiciones".

Tras la reunión del Consejo de Seguridad sobre el conflicto, que fue a puerta cerrada, los representantes ante la ONU de ambas naciones evidenciaron de nuevo sus diferencias e intercambiaron acusaciones.

El embajador adjunto de Sudán ante la ONU, Hassan Hamid Hassan, calificó de "falsa" y "propagandística" la retirada de las fuerzas de Sudán del Sur de Abyei, ya que su Gobierno considera que la retirada se debía haber hecho de forma simultánea con el norte y tras la institución de un gobierno administrativo "para evitar el vacío de poder".

Por su parte, el embajador sursudanés ante el organismo, Francis Nazario, acusó a Jartum de seguir perpetrando ataques contra su territorio y población, pese a los "actos de paz" mostrados por Yuba para lograr "el cese total de las hostilidades", como su retirada de Abyei y, antes, de la región de Heglig.

Jartum y Yuba se encuentran enfrentadas por la soberanía de Abyei y otras zonas fronterizas ricas en petróleo, lo que motivó el mes pasado una escalada bélica entre los dos países, que ahora intentan volver a la senda de las negociaciones.