Cuba tiene una nueva estética: su arquitectura sintió el efecto de las reformas económicas recientes en el país y comenzó a recrear en sus calles influencias del pasado y el exterior con una fuerte carga de kitsch.

Imitaciones de pinturas famosas, delfines de adorno y fachadas de casas de bajo costo adornadas con mármoles y herrería, donde tampoco falta un "Mickey Mouse" de argamasa, son algunos de los objetos e imágenes de la exposición "La Caza del Exito" en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales.

Instalda en cuatro enormes salas, los patios y la escalera del centro, la exhibición montada para la XI Bienal Internacional de La Habana presenta más de un centenar de objetos que van desde enanitos y figuras de mulatas curvilíneas para jardines, pasando por columnas ostentosas y balaustradas con forma de sarcófago faraónico.

"Esta es una exposición especial de la XI Bienal internacional de La Habana, cuyo tema son las prácticas artísticas y el imaginario social", explicó a The Associated Press el curador de la exhibición y crítico de arte, Nelson Herrera Ysla.

"La muestra trata de reflejar una parte de los imaginarios sociales que hay hoy en Cuba y uno de ellos es el éxito económico a partir de los pequeños cambios que se van haciendo en el país y vienen por la vía de los negocios privados y también de las remesas familiares", agregó.

Hasta el año pasado los cubanos no podían vender o comprar sus casas de manera particular y las asignaciones de nuevas viviendas, por lo general bastante modestas e idénticas las unas a las otras, eran realizadas por el Estado.

Sin embargo un paquete de medidas del presidente Raúl Castro autorizó el mercado de bienes raíces administrado por particulares y flexibilizó los permisos para el desarrollo del trabajo independiente, la instalación de pequeños negocios familiares y el ejercicio de algunos oficios.

Así comenzaron a emerger en los últimos meses carteles de publicidad y anuncios bastante sui géneris que acompañan a negocios recién instalados por los trabajadores que buscan atraer clientela.

Al mismo tiempo, aquellos con recursos aprovecharon para remodelar o ampliar sus viviendas, en especial las fachadas con los más variopintos materiales.

"Es un fenómeno que está cambiando la visualidad de la isla de cuba, de toda la ciudadanía, de las casas, barrios y ciudades de Cuba, es un fenómeno por todo el país", explicó Herrera, para quien quedó de manifiesto la ausencia de proyectos arquitectónicos profesionales entre la población.

Herrera comparó el fenómenos, guardando las proporciones, con lo sucedido en Centroamérica, donde gracias a las remesas de los inmigrantes en Estados Unidos se levantaron barrios enteros y se constituyó lo que ya se denomina como "arquitectura de remesas".

El curador tampoco quiere definir lo que sucede en la isla como puro kitsch.

Es "una estética vernácula, toma de muchas fuentes desde la cultura del entretenimiento de los medios masivos, símbolos y signos de cómic ... del pasado colonial, republicano. Las apelaciones son extraordinarias", dijo.

Herrera hizo notar en algunas de las fotos de las fachadas el uso de símbolos, como el de la paz o el "yin-yang", así como balaustradas que simulan contornos de mujer. Varias piezas en la exhibición fueron prestadas por artesanos para que acompañaran las fotos.

La XI Bienal Internacional de La Habana está entre las prestigiosas del continente y una ventana para el arte del tercer mundo. Esta edición comenzó el 11 de mayo y se desarrollará hasta el 11 de junio.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como https://twitter.com/ARodriguezAP