Después de una improbable victoria en las primarias de Nebraska la senadora estatal de Nebraska Deb Fischer emergió de la relativa obscuridad para colocarse a la vanguardia de la esperanza del Partido Republicano a fin de ganar un escaño en el Senado aunque tendrá que vencer a una popular político demócrata en noviembre al ex senador Bob Kerrey.

Mientras tanto en el frente presidencial, el republicano Mitt Romney continuaba acumulando los delegados que necesitará para adjudicarse la candidatura de su partido, pero ya se bate en la contienda de las elecciones generales contra el presidente Barack Obama. Romney se acercaba más a la nominación con victorias en otros dos estados.

Romney parecía encaminarse a ganar al parecer la mayoría o casi todos los 25 delegados de Oregon. Asimismo se supone que obtendrá los 32 delegados republicanos de Nebraska que serán decididos en la convención estatal el 14 de julio antes de la convención republicana que se realiza en agosto .

Cuando comenzó la jornada a Romney le faltaban 171 delegados para los 1.144 que necesita para oficializar su candidatura y mantiene un ritmo que podría permitirle lograrlo antes de fin de mes. Pasó el día en Iowa, uno de los estados clave en las elecciones generales, donde criticaba al presidente Barack Obama sobre la preocupación de los votantes sobre la economía.

"Este no sólo es problema demócrata o republicano", destacó Romney en Des Moines en una clara exhortación a los electores independientes que decidirán las elecciones. "El problema no reside en quién es el culpable, sino en quién puede hacer más para salvar la situación".

La Casa Blanca respondió prontamente a las crítics de Romney.

El secretario de prensa Jay Carney responsabilizó del excesivo gasto federal a la reducción de impuesto para los millonarios, algo que Romney respalda y que fue iniciada durante el gobierno del presidente George W. Bush y a las costosas guerras de Irak y Afganistán.

Sin embargo, la principal contienda del martes fue la primaria senatorial en Nebraska.

Fischer, de 53 años, considerada una candidata insurgente, superó el hecho de ser poco conocida y se enfrentó a otros dos aspirantes, en particular uno apoyado por el establishment republicano, para ganar la nominación en las elecciones primarias del martes.

Fischer, una agricultora del área rural de Nebraska, desplegó una intensa campaña en las últimas semanas con el apoyo de la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin, y el aspirante a la candidatura presidencial Herman Cain y otros miembros del Tea Party.

El resultado destaca años de divisiones al seno del Partido Republicano y crea el marco para unas elecciones generales muy reñidas que podrían decidir el balance del poder del Senado de Estados Unidos.

La victoria de Fischer significa otra victoria para el movimiento contra el establishment republicano sólo una semana después que otro correligionario Richard Mourdock, apoyado por el Tea Party venció al senador de Indiana Richard Lugar en la primaria estatal.

El ex senador Kerrey, que trata de obtener su antiguo escaño en una de las pujas senatoriales más reñidas, obtuvo con facilidad la nominación demócrata.

Kerrey, que fue gobernador de Nebraska y senador nacional antes de dejar el Congreso en el 2001 para ser presidente de una universidad en Nueva York, aceptó a regañadientes a volver a postularse para ayudar a los demócratas a mantener una banca que han controlado desde hace tiempo.

El senador demócrata Ben Nelson, un moderado que completa dos términos, se retira y ambos partidos buscan su banca. Los demócratas tratan de mantener su mayoría en el Senado, mientras que los republicanos ven una oportunidad en su esfuerzo por recuperar la cámara alta.

Los demócratas controlan el Senado por 51-47, además de dos independientes que se agrupan con la mayoría, pero el resultado en noviembre de varias competencias senatoriales reñidas podrían cambiar el panorama.

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Associated Press writers Stephen Ohlemacher in Washington, Magery A. Beck in Omaha, Nebraska, and Grant Schulte in Lincoln, Nebraska, and Thomas Beaumont in Des Moines, Iowa, contributed to this report.