Pekín condenó hoy el encuentro privado mantenido en Londres entre el primer ministro británico, David Cameron, y el Dalai Lama, líder espiritual tibetano en el exilio, calificándolo de "una afrenta al pueblo chino" que supondrá "un deterioro en las relaciones chino-británicas".

"Sin atender a las repetidas protestas, el Reino Unido sigue organizando encuentros de Cameron y otros líderes con el Dalai Lama, algo que es una grave interferencia en los asuntos internos de China", declaró hoy en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Hong Lei.

Hong señaló, como en anteriores viajes del líder tibetano a otros países, que el Dalai Lama "es desde hace largo tiempo un exiliado político que está implicado en actividades separatistas contra China bajo la excusa de la religión".

"China está firmemente en contra de que los líderes de cualquier país se reúnan con él y usen la cuestión del Tíbet para interferir en nuestros asuntos internos", añadió en la rueda de prensa.

Hong pidió que el Reino Unido "se tome la posición y las peticiones de China seriamente, deje de apoyar a las fuerzas separatistas tibetanas, tome medidas efectivas e inmediatas para reparar el daño y adopte acciones concretas por el bien de las relaciones chino-británicas".

El Dalai Lama mantuvo ayer un breve encuentro con Cameron y el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, aunque el propio Gobierno del Reino Unido calificó las conversaciones de meramente privadas, con el fin de que no afectaran a los lazos entre Londres y Pekín.

El líder espiritual de los tibetanos también recibió en la capital londinense, que este verano sucede a Pekín como sede olímpica, el premio Templeton, dotado con 1,3 millones de euros, y que el Dalai Lama ha prometido donar a organizaciones sin ánimo de lucro.

Durante su estancia en el Reino Unido, el Dalai Lama ha levantado bastante revuelo al comentar en una entrevista para la prensa británica que China había urdido un plan para asesinarle utilizando a mujeres con veneno oculto en su pelo.

"Tal rumor ni siquiera merece ser refutado", contestó ayer el mismo portavoz de Exteriores chino, también en rueda de prensa.

El Dalai Lama huyó a la India en 1959, tras el fracaso de una rebelión de los tibetanos contra la ocupación del régimen comunista, y vive en el exilio en Dharamsala desde entonces, gozando de gran prestigio internacional especialmente desde la concesión del Nobel de la Paz en 1989.

China considera al Tíbet parte del país desde hace siglos, por uniones dinásticas y conquistas militares, mientras que los tibetanos en el exilio alegan que el "Techo del Mundo" era virtualmente independiente en la primera mitad del siglo XX, hasta que los comunistas de Mao Zedong lo invadieron en 1951.