La decisión de Barack Obama de apoyar el matrimonio gay está dando nuevos bríos a jóvenes votantes hispanos que habían estado promoviendo una reforma a las leyes de inmigración con el respaldo de activistas gays. Se trata de una alianza que se ha estado fortaleciendo en años recientes y que desmiente la vieja noción de que los hispanos son menos tolerantes que el público en general con los gays.

"Mi gente me dice que tenemos que aprender de la comunidad gay", declaró Dee Dee García Blase, fundadora de la agrupación de Phoenix Somos Republicanos. También lidera el Tequila Party, que creó el año pasado con el objetivo de empadronar a los hispanos jóvenes para que voten por candidatos que defienden a los inmigrantes sin papeles, como Obama.

"Hay que aprender de ellos y ser más activos", expresó García Blase.

Tanto demócratas como republicanos dan gran importancia al voto hispano con miras a las elecciones presidenciales de noviembre, no solo porque es determinante en estados reñidos sino porque los hispanos son la minoría de mayor crecimiento en el país. El gobierno estima que los hispanos serán el 30% de la población en el 2050 y ya hay 21 millones de hispanos habilitados para votar.

Los hispanos conservadores consideran que el apoyo del presidente Obama al matrimonio gay puede servir para acercar a los hispanos al Partido Republicano. Según un estudio del 2007 sobre creencias religiosas realizado por el Foro sobre Religión y Vida Pública del Centro de Investigación Pew, dos tercios de los hispanos dicen que sus creencias religiosas influyen en su pensamiento político. Si bien más de dos tercios de los hispanos se identificaron como católicos romanos, un 15% dijo ser protestante. Los hispanos evangélicos dicen que la Biblia condena la homosexualidad y hay un doble de probabilidades de que voten por los republicanos, comparado con los católicos.

Pero una encuesta difundida en abril del 2011 por el Consejo Nacional de La Raza, la organización defensora de los derechos civiles de los hispanos más grande de los Estados Unidos, y Social Science Research Solutions, una firma que sondea la opinión pública, reveló que, por más que el 66% de los consultados se identificasen como católicos romanos, el 49% de ellos estaba a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y un 59% dijo que las parejas gays y lesbianas deben tener los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

Sorpresivamente, un 69% se expresó a favor de que las parejas gay se casasen en sus iglesias y un 52% dijo que no consideraba la homosexualidad un pecado. Un 69% opinó que los buenos cristianos tienen que aceptar a todas las personas como creaciones de Dios, sin emitir juicios, y un 60% afirmó que discriminar contra los gays es un pecado. La mayoría de los encuestados, el 71%, eran menores de 50 años.

George W. Bush hijo obtuvo el 44% del voto hispano en el 2004, pero Obama acaparó el 67% cuatro años después.

Juan Rodríguez, un inmigrante que milita en la Coalición de Inmigrantes de la Florida, dijo que los movimientos a favor de los derechos de los gay y de los derechos de los hispanos "están muy alineados y esa tendencia se acentúa cada año".

"Le movimiento por los derechos de los inmigrantes brinda apoyo a los más oprimidos de nuestra comunidad, y a menudo esos son los jóvenes gays sin papeles", expresó Rodríguez. "Estamos buscando formas de apoyarnos mutuamente".

Líderes hispanos y observadores políticos coinciden en que el anuncio de Obama no incidirá mucho en el voto hispano, que podría ser decisivo en estados como Nuevo México, Florida, Nevada y Colorado.

"No, para nada. No va a afectar mi voto", afirmó la monja católica "Molly" María Luisa Muñoz de Denver, donde trabaja con inmigrantes y con la comunidad gay. "Mi madre nos lo inculcó de entrada: Dios creó a todos. Todos somos una creación de Dios. Nadie debe juzgar".

En el Barela's Coffee House de South Valley, barrio predominantemente hispano de Albuquerque, la administradora Geri Lucero dijo que cuando se habla de política, casi siempre se discuten temas económicos.

"La economía es lo más importante en estos momentos porque hay mucha gente sufriendo para salir adelante", declaró Lucero, de 57 años.

Acotó que el anuncio de Obama no afectará su voto.

A pesar de la creciente aceptación de la homosexualidad y el matrimonio entre personas de un mismo sexo en la comunidad hispana, una de las encuestas más recientes, efectuada por la Quinnipiac University en julio del 2011, indicó que solo el 37% de los hispanos apoyaría una ley en su estado que permita el casamiento entre gays, comparado con el 46% entre la población en general.

Gary Segura, director de estudios chicanos de la Universidad de Stanford, afirmó que, por más que los hispanos tengan puntos de vista más conservadores que el resto de la sociedad sobre la familia y asuntos sociales, "los hispanos no votan en base a esos temas. Lo que les importa es los empleos, la economía, la educación".

El día del anuncio de Obama, una popular radio en español de Miami planteó el tema, pero la mayoría de las personas que llamaban querían hablar no de los derechos de los gay, sino de las motivaciones políticas de la decisión del presidente y algunos lo criticaron por violar sus principios religiosos.

Delsa Bernardo, copropietaria de la panadería Yiya's Gourmet Cuban Bakery and Café de Miami, declaró que el anuncio de Obama había revivido su entusiasmo con el presidente. Indicó que había votado por él en el 2008, pero que se sentía desilusionada con su gestión, sobre todo por las dificultades que tuvo para conseguir préstamos de los bancos que se habían beneficiado con un plan de rescate apoyado por Obama.

"(El anuncio) Podría hacer que termine votando nuevamente por él, porque es más abierto en estos temas", manifestó.

Algunos hispanos conservadores, no obstante, dicen que tratarán de explotar el anuncio para atraer hispanos al Partido Republicano.

"Está destruyendo la familia", sostuvo Juan Sclafani, pastor republicano de la Primera Iglesia Bautista en Español de Las Vegas durante un encuentro de 25 figuras conservadoras de diez iglesias de Nevada llevado a cabo el jueves pasado en el restaurante Casa Don Juan. "Lo hizo para conseguir votos, pero no se da cuenta de que está destruyendo nuestra nación".

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Los reporteros de AP Laura Wides-Muñoz (de Miami), Christina Silva (Las Vegas), Peter Banda y Catherine Tsai (ambos de Denver) colaboraron en este despacho.