Una eventual salida de Grecia del euro supondría para el contribuyente francés la pérdida de los 50.000 millones de euros prestados con los planes de salvamento, indicó hoy el ministro saliente de Finanzas, François Baroin, que insistió en que hay que mantener ese país en la moneda única.

Baroin, en una entrevista a la emisora de radio "Europe 1", señaló que aparte de los préstamos públicos, las pérdidas por el abandono del euro por Grecia también vendrían de los títulos de ese país que tienen los bancos y las aseguradoras francesas.

"Grecia no es un gran riesgo y nuestros bancos y aseguradoras lo pueden absorber", aseguró el titular de Finanzas, cuyo sustituto se conocerá mañana, antes de añadir que ante la hipótesis de una Grecia fuera del euro "el peligro es el contagio".

"Hay que conservar a Grecia en la zona euro", algo en lo que se viene trabajando en los últimos meses, pero paralelamente "Grecia tiene que tener un Gobierno estable que respete sus compromisos" porque "si no quieren hacerlo, esa cuestión se hará más sensible", argumentó Baroin.

El todavía ministro advirtió, en un mensaje al Ejecutivo que va a nombrar el presidente electo, el socialista François Hollande, que para que Francia pueda cumplir el compromiso de reducir el déficit público al 3 % del Producto Interior Bruto (PIB) en 2013 "habrá que encontrar entre 25.000 y 28.000 millones de euros a partir del otoño".

Una alusión al hecho de que la Comisión Europea la semana pasada dijo que Francia no podrá disminuir el déficit al objetivo del 3 % del PIB el año próximo debido a que sus previsiones de crecimiento son más débiles para 2012 y 2013 que las del Gobierno francés saliente, retomadas por Hollande.

Baroin criticó los planes de los socialistas y afirmó que "la respuesta de apoyar el crecimiento con gasto público es un camino sin salida" porque "los países que viven a crédito son países amenazados".

El nuevo presidente francés, tras ser investido en el cargo esta mañana, viaja esta misma tarde a Berlín precisamente para discutir de su proyecto de reformar el tratado europeo para incluir un dispositivo de reactivación de la actividad con la canciller alemana, Angela Merkel, que se niega a modificar el pacto sobre el ajuste fiscal.