Si se para en la alfombra roja del Beverly Hills Hotel que conduce al salón de entrada, adornado con una cantidad de candelabros, puede entreverse un siglo de famosos, políticos, músicos y actores que se alojaron en el lujoso establecimiento, desde Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor a Madonna, Reese Witherspoon y Katy Perry.

El hotel situado en el Sunset Bulevard cumplió 100 años desde su inauguración el 12 de mayo del 1912, dos años antes que la ciudad de Beverly Hills fueran construida a su alrededor. Sigue siendo uno de los destinos más lujosos del sur de California, escenario de los festejos de los Oscar y los Grammy y de almuerzos frecuentados por las estrellas.

Su aire nostálgico de Hollywood se debe a una lista única de estrellas que lo han frecuentado en el transcurso de los años, desde Charlie Chaplin, Cary Grant y Clark Gable, a John Lennon y Jack Nicholson, a Marlene Dietrich, que logró que el restaurante del Polo Lounge cambiara su cartel de "no se permiten mujeres con pantalones" en la década de 1940.

En su nuevo libro "The Beverly Hills Hotel y Bungalows — Los primeros 100 años", Robert S. Anderson, el historiador oficial del hotel y nieto de la fundadora, narra la historia del establecimiento desde su comienzo en medio de campos de cultivos de legumbres a la actualidad, frecuentado por personalidades como la directora de cine Sofía Coppola, que suele acudir a comer con sus amistades.

La bisabuela de Anderson Margaret Anderson — que regentó el hotel en lo que es hoy el cruce de las calles Hollywood y Highland Center, donde tiene lugar la entrega de los Oscar — construyó el Beverly Hills Hotel por 500.000 dólares con el arquitecto Elmer Grey.

"Elmer Grey diseñó el hotel para que cada habitación tuviera la luz directa del sol en algún momento del día", dijo Robert S. Anderson en un almuerzo a fines de abril en la Polo Lounge. "Fue destinada casi un cuarto de hectárea (un acre) para que los clientes cultivaran hortalizas y flores durante su estancia, con el fin de que se sintieran como en su casa. Esa tierra vale ahora probablemente 25 millones de dólares".

Hacer que los clientes se sientan como en su casa ha sido desde el principio el objetivo del hotel, desde Chaplin y Buster Keaton, que filmaron en el establecimiento. En la década de 1920, Mary Pickford y Douglas Fairbanks se conocieron en el hotel.

Liz Taylor pasó su luna de miel en uno de los lujosos bungalós con seis de sus esposos, incluyendo Richard Burton.

El multimillonario Howard Hughes no solamente vivió en los bungalós por temporadas durante 30 años sino que estacionaba su Cadillac frente al hotel durante tanto tiempo que comenzaron a crecer plantas en él. Además, hacía que el personal del hotel le dejara comida durante la noche, incluyendo emparedados de roast beef, en un árbol cercano.

Monroe se alojó en el bungaló 20 y 21 en 1960 mientras presuntamente mantenía una relación íntima con el coprotagonista de "Let's Make Love" Yves Montand. Lennon y Yoko Ono se pasaron una semana en la cama en otro bungaló. "Ella se comportaba muy bien, y él no", dijo Anderson con una amplia sonrisa. "Lennon cantaba en voz alta, canciones irlandesas. Una noche Prince se encontraba allí cantado a una chica en la suite superior, en la década de los 80. La gente le gritó ¡Cállese!".

El hotel sigue siendo un palacio en el que los famosos pueden relajarse y atrae a la elite de la costa este y personalidades de Hollywood. Empero, los paparazzi lo tienen muy difícil. "Las estrellas se sintieron seguras aquí, y lo siguen sintiendo hoy", dijo Anderson. "Por ejemplo, incluso franquear la puerta principal es una prueba. Si alguien llega con una pesada cámara del tipo comercial, los porteros le preguntan qué hace en este lugar".

Con cuatro plantas y rodeado de hectáreas (acres) de jardines y flores, el hotel tiene un estilo arquitectónico de villa mediterránea, decorada con hojas de banano, crestas de palma y azaleas rosas. En la década de 1940, el arquitecto negro Paul Williams diseñó el logotipo del hotel y redecoró la Polo Lounge, hasta entonces llamada El Jardín. Williams diseñó además la cafetería Fountain Coffee Room bajo la entrada principal, que mantiene la barra curva de color oscuro y está empapelada con motivos de hojas verdes de banano. El hotel fue bautizado con el mote de "Palacio Rosa" tras ser pintado el exterior en un tono color salmón en 1948 para reflejar la puesta del sol.

En una película que coincide con los festejos del centenario del director Chuck Workman, el actor Michael Douglas menciona el atractivo nostálgico del establecimiento tanto para el mundo de la farándula como los extraños a ella.

"Llevo visitando el Beverly Hills Hotel desde más de la mitad de su vida", recordó el actor. "Reina un ambiente que hace sentirte como si volvieras a casa".