China criticó el martes al primer ministro británico David Cameron por reunirse con el exiliado líder espiritual tibetano, Dalai Lama, y afirmó que ese hecho constituía un respaldo a las pretensiones independentistas del Tíbet respecto del dominio chino.

El gobierno británico desatendió las objeciones de Beijing hacia la realización de ese encuentro, que se efectuó el lunes en Londres, y con ese proceder "hiere los sentimientos del pueblo chino", se entromete en los asuntos internos de China y socava las relaciones entre ambos países, dijo el portavoz del Ministerio del Exterior, Hong Lei.

Señaló que Gran Bretaña necesita ahora emprender acciones para reparar el daño.

"Estamos profundamente disgustados y rechazamos firmemente lo ocurrido (la reunión), expresó Hong en su conferencia diaria de prensa.

"Exhortamos a la parte británica a que responda con seriedad a las exigencias solemnes de China, a que ponga fin a la complicidad y al apoyo a los intentos separatistas tendentes a lograr la independencia tibetana, a que adopte medidas prácticas para eliminar las secuelas terribles y para preservar las relaciones chino-británicas", agrego.

Hong dijo que su ministerio presentó una protesta ante la embajada británica en Bejing y señaló que la embajada china en Londres entregó el mismo mensaje al gobierno británico.