Un mexicano salió del hospital casi un mes después de que estuvo a punto de perder la vida, cuando fue atacado con un martillo por un hombre que irrumpió en su casa en Las Vegas, donde también violó y mató a su esposa e hija menor.

Arturo Martínez, nativo del estado mexicano de Puebla, fue dado de alta el domingo del centro médico universitario de Las Vegas, informó el lunes el vocero de la familia, Dale Davidson.

Martínez pudo asistir el viernes al funeral de su esposa, Ignacia Yadira Martínez, de 39 años, y de su hija, Karla Martínez, que tenía 10 años.

De acuerdo con las autoridades, el ataque ocurrió la madrugada del 15 de abril en su casa modesta, varias cuadras al noroeste del centro de Las Vegas. Ignacia Yadira y su hija fueron violadas y muertas en sus camas.

Los dos hijos varones de la pareja, de 9 y 4 años, salieron ilesos. El ataque se supo la mañana siguiente, cuando el niño mayor fue a la escuela y dijo a los directivos que su madre y hermana estaban muertas en su casa.

El presunto responsable del ataque es Bryan Devonte Clay, un negro de 22 años que no tenía relaciones con la familia. Clay fue detenido varios días después por otra acusación y encara diversos cargos que conllevan la pena de muerte.

La eventual declaración judicial de Martínez será relevante en el caso, pero tiene problemas de habla debido al ataque.

Martínez, que ya puede caminar, habla en español e inglés aunque éste con cierta dificultad, de acuerdo con su hermana, Gaudia Martínez Seal. En declaraciones al periódico Las Vegas Review-Journal (http://bit.ly/JpcSuh) publicadas el lunes, dijo que su hermano fue tratado de múltiples fracturas en el cráneo con docenas de grapas quirúrgicas.

"Es un milagro que Dios nos lo haya devuelto", expresó.

Martínez Seal, quien también vive en Las Vegas, afirmó que ha dado cobijo a su hermano en su casa. Arturo Martínez empezó una terapia para mejorar el habla. Los médicos le han dicho a la familia que la recuperación tardará un año por lo menos.

Arturo Martínez no recuerda gran cosa de la agresión con el martillo ni del ataque a su familia, dijo su hermana. Las lesiones fueron tan graves que los médicos le indujeron el coma para facilitar la recuperación del cerebro.

Martínez Seal y otro de sus hermanos no respondieron el lunes de inmediato a mensajes de The Associated Press en busca de declaraciones.

Al funeral del viernes asistieron unas 500 personas a la iglesia de San Cristóbal, en el norte de Las Vegas. Martínez esperó en un cuarto oscuro con sus dos hijos. Luego, se reunió en privado con otros parientes, dijo su cuñado, Silverio Olmedo, al Review-Journal.

Arturo Martínez trabajaba como electricista y enseñaba boxeo en un gimnasio en el norte de Las Vegas.

La pareja se conoció cuando estudiaban en la Benemérita Universidad Autonóma de Puebla, en México. No terminaron la universidad y se mudaron a Estados Unidos a finales de la década de 1990. No obtuvieron la ciudadanía estadounidense, pero sus tres hijos nacieron en Estados Unidos.