Una delegación de alto rango del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reinició hoy en Viena sus contactos con Irán para esclarecer los asuntos pendientes de la investigación del controvertido programa nuclear de la República Islámica.

Las conversaciones de Viena, que tienen previsto durar hoy y mañana, se producen en un momento crucial de la disputa internacional sobre las actividades atómicas de Irán.

La comunidad internacional, representada por seis grandes potencias (EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido, China y Alemania) se reunirá en Bagdad el próximo día 23 para avanzar en una solución dialogada del conflicto, que dura ya casi diez años.

El director adjunto del OIEA para las salvaguardas (controles), el belga Herman Nackaerts, manifestó en unas declaraciones a la prensa en la entrada de la embajada iraní en Viena, minutos antes de comenzar las conversaciones, que es ""importante negociar lo sustancial".

"En particular, esclarecer las posibles dimensiones militares sigue siendo nuestra prioridad", dijo el inspector jefe de desarme de la agencia nuclear de la ONU.

"Estamos aquí para continuar con nuestro diálogo con Irán en un espíritu positivo. Nuestro objetivo en estos dos días es alcanzar un acuerdo sobre cómo resolver todos los asuntos pendientes en Irán", añadió.

Acompañado por el director adjunto del OIEA para asuntos políticos, el argentino Rafael Grossi, y otros dos expertos, Nackaerts tratará de recibir de Irán el permiso para visitar una controvertida instalación militar cerca de Teherán, donde la agencia sospecha de actividades nucleares militares.

En dos reuniones mantenidas en Teherán en enero y febrero pasado, las partes no alcanzaron ningún acuerdo.

"Es importante que podamos negociar lo sustancial de estos asuntos y que Irán nos conceda acceso a personas, documentos y sitios (relevantes)", concluyó el inspector jefe del OIEA.

Irán asegura desde hace años que no tiene nada que ocultar aunque tampoco permite el acceso a los sitios que el OIEA reclama, alegando que no se trata de instalaciones nucleares.

Estados Unidos, Israel y los países de la Unión Europea (UE) sospechan que Irán puede estar desarrollando capacidades nucleares con fines militares bajo el paraguas de un supuesto programa civil.

Teherán rechaza estas alegaciones diciendo que sólo tiene intenciones pacíficas, como la generación de energía y la lucha contra el cáncer.