El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, afirmó hoy que al Gobierno "no le preocupa" la rápida depreciación del real frente al dólar ocurrida en las últimas semanas.

Mantega reiteró que el Gobierno "nunca estableció ni va a establecer" una meta para el nivel de la divisa del país y dijo que su cotización depende del mercado.

"El dólar alto beneficia a la economía brasileña, porque da más competitividad a los productos. Significa que la industria brasileña puede competir mejor con los productos importados, que se ponen más caros, y puede exportar más barato, por lo tanto, no preocupa", dijo el ministro a periodistas.

El real registraba hoy un descenso cercano al 1,75 por ciento durante toda la sesión y la divisa brasileña llegó a negociarse a 2,00 reales cuando Mantega realizó estas declaraciones.

Desde el comienzo del mes de mayo, el real ha perdido alrededor de un 4,7 por ciento de su valor y desde el principio de marzo la caída de la divisa brasileña acumula un 16,23 por ciento.

Las autoridades brasileñas sí fueron enfáticas para quejarse cuando el real ganó vigor en relación al dólar a raíz de la crisis internacional.

Mantega acuñó el célebre término de "guerra de divisas" para referirse a las políticas monetarias expansivas de los países avanzados y de China, que causaron en parte el alza de las monedas de los países en desarrollo, principales receptores de esos flujos financieros.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, calificó la situación como un "tsunami financiero" el pasado marzo durante una visita a Alemania, al lado de la canciller Ángela Merkel.

En los momentos de máxima valorización del real, el dólar llegó en julio pasado a tasas cercanas a 1,55 unidades de la moneda brasileña, un nivel que generó quejas de los exportadores y productores locales por la pérdida de competitividad.

En los últimos meses Brasil ha bajado la tasa oficial de los tipos de interés y el Gobierno ha tomado una serie de medidas para restar rentabilidad a las inversiones financieras en el país y evitar la entrada masiva de divisas.

Entre otras medidas, el Gobierno ha presionado a los bancos privados para que disminuyan los márgenes que cobran a los tomadores de créditos y ha tasado el ingreso de algunos activos especulativos.

El Banco Central también ha realizado operaciones regulares de compra de dólares para controlar la volatilidad de la cotización del real.