La serie de televisión "Desperate Housewives" se despidió el domingo tras ocho temporadas de crímenes, infidelidades, accidentes y trapos sucios que convirtieron al programa en un éxito aunque poco a poco fuera perdiendo espectadores.

Según los índices de audiencia publicados hoy por Nielsen, los dos capítulos finales de "Desperate Housewives", "Give Me the Blame" y "Finishing the Hat", congregaron a una media de 11,1 millones de televidentes que contemplaron cómo las habitantes de Wisteria Lane encontraban una salida dulce a todas sus amarguras.

A pesar de ser el programa más visto de la noche en EE.UU., "Desperate Housewives" no logró congregar a los espectadores que se sintieron atraídos por sus intrigas en su primer año de emisión en 2004 cuando ostentó una media de 24 millones de audiencia.

El final de aquella primera temporada logró 30 millones de espectadores y consagró a "Desperate Housewives" como referente de la pequeña pantalla.

La serie contaba la vida de los habitantes de una zona residencial aparentemente tranquila a través de las turbias relaciones de varias vecinas que encarnaron Eva Longoria, Teri Hatcher, Felicity Huffman y Marcia Cross.

El creador de la serie, Marc Cherry, decidió dejar un buen sabor de boca tras muchos padecimientos de las protagonistas, que consiguieron rehacer su vida lejos de su conocido barrio.