Centenares de uruguayos "indignados" por la inseguridad ciudadana y la violencia clamaron hoy frente a la sede del Ejecutivo mayores medidas para detener la ola de crímenes que golpea al país y exigir responsabilidades al Gobierno.

La concentración, que se convocó exclusivamente a través de las redes sociales y sin la intervención de ninguna organización política o social, se produjo en respuesta al asesinato a sangre fría de un trabajador de un restaurante durante un asalto el pasado sábado y que despertó un fuerte rechazo en todo el país.

Esta fue la concentración más numerosa para exigir mano dura y una acción más decidida del Estado contra la delincuencia en los últimos años, en los que precisamente la inseguridad se convirtió en una de las mayores preocupaciones de los uruguayos.

Pese a tratarse de una marcha apolítica, durante la movilización se escucharon gritos contra el presidente José Mujica, al que acusaron de "traidor" y se pidió la dimisión del ministro del Interior, Eduardo Bonomi.

Durante la protesta se leyó una proclama que también se distribuyó y debatió a través de las redes sociales y que no tenía firma. Ésta justificó la marcha por "la indignación e impotencia de un pueblo, que se siente avasallado por la violencia de los malvados y siente que lo que se está haciendo para evitarlo está lejos de ser efectivo".

También apuntaba que las políticas desarrolladas por el Gobierno de Mujica no están dando el mensaje adecuado y protegen en exceso a los delincuentes y nada a sus víctimas.

"El Gobierno debe dar el mensaje de que no somos todos iguales. Que el honesto debe ser defendido y el deshonesto perseguido, el trabajador alentado y el parásito desalentado, que no todo se arregla con dinero y que es necesario recuperar la cultura del esfuerzo, el respeto, la educación, el trabajo, la honestidad, todos esos valores que hicieron de este un pequeño país destacado en el mundo con una sociedad de hombres libres y responsables", culminaba la misiva.

En la marcha estuvieron presentes representantes de todos los partidos políticos, incluido el oficialista Frente Amplio y sindicalistas de la central obrera PIT-CNT.

El diputado oficialista Julio Bango justificó a Efe su presencia en la manifestación porque el Frente Amplio también "representa a miles de personas indignadas con lo sucedido" y destacó que de lo que se trata es de recuperar "valores perdidos", salir de la ola de delincuencia que vive el país.

Por su parte, Nora Cedrés, una comerciante de 48 años, indicó a Efe que ella simplemente se encontraba "luchando por los derechos" de sus hijos, que tienen que sufrir el "cambio de cultura" vivido en el país.

"No es un problema del Frente, es problema de blancos (Partido Nacional) y colorados (Partido Colorado), es todos los políticos, que no hace lo que tienen que hacer, ninguno hizo su trabajo. Se perdió la cultura uruguaya", señaló visiblemente emocionada.

Otro manifestante, Sergio Carrera, culpó al Gobierno de defender "la delincuencia" y considerar que los "derechos humanos existen solo para ellos y no para los que trabajamos".

Así, reclamó "educación" para atacar la delincuencia, pero también "disuasión, persuasión y a veces represión, porque hoy no se llega a nada y están matando a los trabajadores. La mano tiene que ser más dura", concluyó.