Responder a las continuas exigencias de una gran discográfica dejó a los miembros de Garbage extenuados, peleados y sin ganas de más. Siete años después de su último álbum de estudio, esta banda señera de los 90 regresa libre, con el pulso de sus primeros tiempos y la convicción de que hay sitio para ellos.

"Proporcionamos un lugar en la música que nadie más había ocupado antes. Nos sentíamos como intrusos. No éramos una banda cool, sino más bien los raros", recuerda Shirley Manson, la cantante de este carismático y desubicado grupo estadounidense de rock, en una entrevista con Efe en Madrid ante el lanzamiento este martes de "Not Your Kind Of People", su quinto disco de estudio.

Afirma que ellos, que nacieron como una banda independiente, quizás perdieron contacto con la realidad tras fichar por una gran casa discográfica y verse inducidos a una espiral continua de lanzamientos y giras que los aislaron del mundo, lo que llegó a hacer "desagradable" su profesión.

"Por culpa de aquello se creó una atmósfera opresiva. Nadie se lo pasaba bien y ¿a quién echas la culpa en esos casos? A la persona que tienes al lado", argumenta sobre la crisis interna que afectó a la banda, que completan Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig.

Esperaron a que el entusiasmo por hacer música volviera a correr por sus venas, sin contar con que ese retiro sería tan largo, apenas roto por "Absolute Garbage" (2007), un disco de grandes éxitos con el que no estaban de acuerdo.

Sea como fue, el recopilatorio les hizo mirar atrás y darse cuenta de que sus temas fueron importantes para un amplio sector de público que, como ellos, parecían no encajar en ninguna parte, con su fusión de rock, grunge tardío y música electrónica.

Restablecidas las relaciones entre sus integrantes ("Somos como hermanos, incluso si no volviéramos a hablarnos nunca más", asegura Manson), el cuarteto regresa ahora bajo un sello independiente con el disco "más Garbage" y "moldeado" de su historia.

"No suena igual que los dos primeros discos, pero tiene ese pulso, esa fuerza", cuenta, comparándolo con sus dos álbumes más aplaudidos, "Garbage" (1995) y "Version 2.0" (1998).

Fue grabado en Los Ángeles, en el estudio del marido de Manson, lejos de los Smart Studios de Wisconsin (EEUU) donde se facturaron varios discos de la banda y el aclamado "Nevermind" de Nirvana que produjo Butch Vig.

"No podía regresar allí. Me he pasado siete años pensando qué me hacía infeliz y una fue que me sentía atrapada. En esa parte de América no tengo amigos, no tengo coche, ni vida. No hay arte ni inspiración", explica la cantante escocesa.

También han cambiado sus fuentes de inspiración, aunque sigue habiendo cierto trasfondo político y no han mitigado su faceta más sensual. De hecho, Manson opina que "Battle in Me", el single adelantado junto a "Blood for Puppies", es la canción "más sexual" de su carrera.

"Nos han sucedido muchas cosas en este tiempo. No queda nada de la niña que fui. Mi madre murió mientras preparábamos el disco, lo que fue desolador y a la vez me hizo darme cuenta de que tenía que tomar el mando de mi vida y fraguar mi propia felicidad", cuenta.

En línea con el nombre de su banda ("basura", en inglés), Manson reivindica el derecho a sacar lo negativo fuera y arremete contra un mercado que en, en su opinión, ha estado copado desde el 11-S por música pop, frente a la variedad estilística de los noventa, cuyos desaparecidos grupos empiezan ahora a retornar.

"No había nada que respondiera a sentimientos de ansiedad, de temor o de honestidad, lo que nos hace humanos. Todo tenía que parecer perfecto y creo que la gente está cansada, que quiere hablar de sus miedos", reflexiona.

Su propio intento de lanzar un disco en solitario se vio abortado porque el trabajo que presentó a su discográfica fue catalogado de "demasiado oscuro", aunque ella haga gala de un gran sentido del humor.

El próximo mes de julio presentarán en el festival BBK Live! de Bilbao (norte de España) una recopilación de su pasado y de su presente, este disco, que suena a épica de un futuro un tanto apocalíptico. "¡Me encanta! Dilo otra vez", bromea.

HASH(0x9624214)

Por Javier Herrero.