El papa Benedicto XVI apeló hoy al espíritu de solidaridad con los más necesitados y a la superación de las "lógicas puramente materialistas" en un tiempo de crisis económica en el que abogó también por luchar contra "la cultura de lo efímero".

El pontífice pronunció estas palabras en su homilía durante la multitudinaria misa celebrada este domingo en el Parque del Prado de la localidad italiana de Arezzo, en la región de Toscana (centro), con motivo de su vigésimo séptimo viaje por Italia en siete años de Pontificado.

En presencia del primer ministro italiano, Mario Monti, quien le dio la bienvenida a su llegada en helicóptero a Arezzo a las 09.00 hora local (07.00 GMT), Benedicto XVI apeló a los valores que impulsó el Renacimiento surgido precisamente en Toscana y aludió a los estragos que la crisis económica está produciendo.

"También vuestra provincia está fuertemente afectada por la crisis económica. La complejidad de los problemas hace difícil identificar las soluciones más rápidas y eficaces para salir de la situación presente, que golpea especialmente a los sectores más débiles y preocupa no poco a los jóvenes", dijo el papa en un parque abarrotado, con capacidad para unas 30.000 personas.

"La atención a los demás, desde siglos remotos, ha movido a la Iglesia a hacerse concretamente solidaria con quien está necesitado, compartiendo recursos, promoviendo estilos de vida más esenciales, luchando contra la cultura de lo efímero, que ha engañado a muchos, determinando una profunda crisis espiritual", agregó.

En este sentido, Benedicto XVI instó a su Iglesia a seguir siendo "atenta y solidaria" con los más necesitados y a "educar para la superación de lógicas puramente materialistas, que a menudo caracterizan nuestro tiempo y terminan por nublar el propio sentido de la solidaridad y la caridad".

"Tenemos que preguntarnos, sobre todo en la región que es patria del Renacimiento, qué visión del hombre estamos en disposición de proponer a las nuevas generaciones (...) La cultura de estas tierras tiene, entre sus valores distintivos, la solidaridad, la atención a los más débiles y el respeto de la dignidad de cada uno", afirmó el obispo de Roma.

En una nubosa mañana en Arezzo y ante los obispos de Toscana, el pontífice señaló además que la atención a los más necesitados se conjuga también con la defensa de la vida, "desde su primera aparición hasta su fin natural".

"La defensa de la familia, a través de leyes justas y capaces de defender también a los más débiles, tiene que constituir siempre un punto importante para mantener un tejido social sólido y ofrecer perspectivas de esperanza para el futuro", incidió el papa.

Tras la misa y durante el rezo en el mismo parque del Regina Coeli, la oración dominical que sustituye al Ángelus en tiempo de Pascua, Benedicto XVI invitó a los presentes a no cundir en el desánimo ante la complicada situación actual.

"Pidamos de Dios el consuelo moral para que la comunidad de Arezzo e Italia entera reaccionen contra la tentación del desánimo y, fuertes también en la gran tradición humanista, retomen con decisión el camino de la renovación espiritual y ético, que solo puede conducir a una auténtica mejora de la vida social y civil", dijo.

Benedicto XVI tiene previsto también este domingo hacer un homenaje a San Donato, patrón de Arezzo, en la catedral de la ciudad toscana, así como reunirse con monjas carmelitas descalzas antes de almorzar con los obispos de la región.

Por la tarde, partirá hacia el santuario de La Verna, para después acudir a la vecina localidad de Sansepolcro y concluir su viaje en torno a las 20.15 hora local (18.15 GMT), cuando emprenderá en helicóptero su regreso al Vaticano, adonde está previsto que llegue una hora más tarde.