El traje oscuro y la corbata que llevaba Joe Gutheinz lo diferenciaban del resto de los parroquianos de un restaurante texano, que usaban vaqueros y sombreros.

No fue el menú lo que atrajo recientemente al ex investigador de la NASA al restaurante Pitt Grill. Su misión era identificar y quizá recuperar algunos de los tesoros más raros traídos a la Tierra y luego perdidos: piedras lunares.

"Estamos educando a los estados y a los países del mundo sobre su valor en el mercado negro y debemos aumentar las medidas de seguridad en los museos además de devolverlas a las vitrinas", dijo Gutheinz.

Las muestras lunares fueron recogidas por una decena de astronautas estadounidenses en la superficie lunar entre 1969 y 1972. Estados Unidos, varios estados y territorios, Naciones Unidas y gobiernos extranjeros las recibieron como regalo. Las muestras, prestadas igualmente a museos y científicos para sus labores de investigación, van desde partículas de polvo a diminutas piedrecitas.

"Muchas de ellas se encuentran almacenadas y tenemos que incluirlas en un inventario para controlarlas. Eso es lo que realmente hace falta", dijo Gutheinz, un abogado de Houston que también imparte cursos universitarios sobre técnicas de investigación.

En el restaurante Pitt Grill de Buffalo, en Texas, Gutheinz se reunió con un ex fabricante de juguetes procedente de Colombia, quien sostiene que la piedra lunar que posee procede de más de 22 kilos (48 libras) de material recogido en 1969 por los astronautas del Apolo 11 Neil Armstrong y Buzz Aldrin en el primer vuelo tripulado a la Luna.

De entrada, Rafael Navarro pide en el sitio de subastas eBay unos 300.000 dólares por el polvo arrancado a su piedra. El polvo pesa 0,03 gramos, aproximadamente lo mismo que un grano de arroz.

"En resumen, desde una lógica de sentido común, se trata de un accidente ferroviario en busca de un lugar para ocurrir y él lo está promoviendo", dijo Gutheinz. "Ha abierto la puerta de la cárcel y cruza el umbral. Le deseo suerte, pero realmente ha desafiado a todo el mundo con esto".

Navarro, de 67 años, dijo no temer las posibles consecuencias de la tenencia ilegal de algo que podría ser propiedad del gobierno federal y las posibles acusaciones de fraude por vender algo como una piedra lunar cuando no lo es.

"La NASA no puede demostrar que esto no es una piedra lunar", se jactó.

Eso que podría ser verdad, en parte.

El hecho de que una piedra que presuntamente procede de la Luna aparezca en eBay ilustra la magnitud del problema por la falta de supervisión de las piedras donadas como regalo o prestadas, ya que se desconoce el paradero de muchas de ellas.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, que mantienen una colección de piedras en el Centro Espacial Johnson de Houston y en Nuevo México, confirmó la falta de supervisión de esos minerales y prometió reforzar los controles, coincidiendo con un informe difundido en diciembre por la oficina de su inspector general, en la que trabajó Gutheinz. Dejó la NASA en el 2000, tras 10 años de empleo.

Navarro le dijo a Gutheinz que recibió la roca de una criada, ahora anciana y con un estado de salud delicado, que trabajó para un diplomático venezolano que le dijo a la gente que era una roca lunar.

Según Gutheinz, Navarro le recuerda a otros que dijeron tener piedras lunares.

"Empero, la diferencia consiste en que las esconden", dijo Gutheinz. "Las ocultan y no quieren que nadie sepa que las tienen".