Los líderes de los partidos a los extremos de la izquierda y la derecha en Francia disputarán la misma banca en las elecciones parlamentarias del mes próximo, enfrentando entre sí a ex candidatos presidenciales carismáticos que aprovecharon la insatisfacción de los votantes con los líderes centristas.

Jean-Luc Melanchon, del Frente Izquierdista, anunció el sábado que presentará su candidatura al Parlamento en el mismo distrito del norte en el que ya anunció su presencia Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional.

Ambos políticos hallaron fuerte repercusión popular durante la campaña presidencial medrando con la indignación popular debido al estado de la economía y el modo en que las autoridades manejaron la situación.

El crecimiento económico nacional se ha estancado y el desempleo subió al 10%. La nación enfrenta un elevado déficit y una deuda que los economistas advierten deben controlarse, probablemente reformando el generoso sistema de bienestar social. Pero la economía debilitada ha hecho que muchas de esas reformas y esos cortes sean particularmente impopulares, y los candidatos en los extremos del espectro político lo aprovecharon para lograr progresos significativos durante la elección presidencial.

Le Pen sorprendió a muchos observadores al obtener el 18% de los votos en la primera rueda. Melanchon logró el 11%. François Hollande, el candidato socialista, ganó en la segunda vuelta electoral.

Aunque aprovechan el mismo descontento popular, los candidatos proponen soluciones muy diferentes.

Le Pen atacó las políticas inmigratorias que dijo dificultaban a los franceses conseguir empleos y socavaban la identidad francesa. Melanchon fustigó el ámbito de las finanzas internacionales y prometió redistribuir la riqueza a las familias de clase media y clase baja.

"Vine porque aquí se libra una batalla de significación nacional y, me atrevería a decir, internacional, porque todos nos observan", afirmó Melanchon en una conferencia de prensa para anunciar su campaña en Henin-Beaumont, en el norte de Francia.

"¿Cuál es la solución al problema que enfrentamos? ¿Cuál es el primer problema de todos? ¿Son los inmigrantes o los banqueros?", preguntó Melanchon. "Para nosotros, son los banqueros. Para otros son los inmigrantes. ¿Pero acaso son los inmigrantes los que están cerrando fábricas?"