Un aficionado fue acuchillado, luego que la consagración de Galatasaray como campeón de la liga turca de fútbol al empatar sin goles con su clásico rival Fenerbahce provocase el sábado actos de violencia en todo el país.

Tras el silbatazo final, cientos de aficionados del Fenerbahce invadieron la cancha y se enfrentaron con la policía.

Los aficionados rompieron sillas de plástico y las lanzaron a la policía que trató de utilizar sus escudos para proteger a los jugadores después del derbi en el estadio Sukru Saracoglu del Fenerbahce.

La policía utilizó gas pimienta para dispersar a los furiosos aficionados del Fenerbahce y evacuaron el estadio mientras los jugadores escaparon a los vestuarios.

Los hinchas también lanzaron sillas y otros objetos hacia un pasillo que lleva a los vestuarios. Los enfrentamientos siguieron a un tenso partido en el que el árbitro Cuneyt Cakir amonestó a varios jugadores y expulsó a uno de cada equipo.

Un reportero del canal deportivo Lig TV indicó que periodistas, jugadores e incluso policías se vieron afectados por el gas de pimienta.

La televisora agregó que algunos seguidores del Fenerbahce se enfrentaron con la policía afuera del estadio.

Se tenía programado que el Galatasaray levantara la copa de la liga turca en el estadio de su rival, pero los disturbios prácticamente impidieron cualquier celebración ahí y las autoridades finalmente apagaron los reflectores.

Mientras, miles de aficionados del Galatasaray salieron a las calles y sonaron las bocinas de los automóviles en todo el país para festejar el 18vo título de liga del equipo, ganado días después de que la Federación Turca de Fútbol exonerara a todos los equipos implicados en una supuesto trama de partidos arreglados, lo que provocó críticas de algunas autoridades de la federación.

No se sabe si la UEFA estará de acuerdo con el fallo de la federación, que se limitó a sancionar a algunos jugadores y directivos, pero no castigó a los clubes. Uno de esos fue

Fenerbahce, el principal implicado en el escándalo.