Javier López

Los rejoneadores Andy Cartagena y Sergio Galán, que abrieron hoy la primera Puerta Grande de la feria de San Isidro, compartían las mismas sensaciones de "emoción y felicidad" momentos antes de fundirse en un abrazo y ser aupados a hombros.

El primer jinete, Cartagena, visiblemente emocionado con lágrimas en los ojos, consideró su triunfo como "un arreón de moral con el año tan malo que ha pasado con la maldita lesión de rodilla".

"Soy el hombre más feliz del mundo. Después de lo que he pasado todos estos meses de invierno, con la incertidumbre de no saber cuándo iba a poder torear otra vez, el sentir esta sensación de felicidad extrema es impagable", señaló.

Cartagena, que con ésta suma ya siete Puertas Grandes de Las Ventas en su palmarés, aseguró que "después de los momentos tan duros que he pasado, la voy a saborear como la primera, o más".

Y ya por último, antes de ser alzado en hombros, quiso Cartagena agradecer a la afición de Madrid "la entrega" con la que ha vivido sus dos faenas.

"La gente ha estado increíble, la he visto vibrar muchísimo conmigo, y eso me ha ayudado para volcarme aún más si cabe en mi quehacer. Y cuando Madrid ve a una persona tan entregada lo reconoce como ninguna otra plaza", concluyó.

El otro gran triunfador de la tarde, Galán, que cortó las dos orejas de su segundo toro, confesó que este triunfo le hacía mucha falta. "Es verdad que he atropellado un poquito la razón por el exceso de ganas, pero es que hoy tenía que ser el día".

"Ahora mismo no me cambio por nadie. Conseguir un triunfo grande en Madrid es lo más grande para un torero, y si encima se consigue cortando dos orejas a un mismo toro, qué decir".

Un toro, el quinto del festejo, que ha tenido "mucha transmisión, aunque por el lado derecho se tapaba un poquito". Aquí debo mencionar dos caballos que han estado cumbres, que son "Vidrié" y "Apolo"; sin ellos no hubiera conseguido cortar las dos orejas.

Triunfador también en la tarde, aunque sólo con un oreja, el joven Leonardo Hernández, sin embargo se le notaba enfadado por no haber conseguido el triunfo de sus compañeros.

"Ahora en caliente no me compensa para nada la oreja que he cortado con la faena tan seria y arriesgada que creo que he cuajado, porque el toro ha sido horrible, hacía cosas muy feas y yo he expuesto una barbaridad para tratar de abrir la Puerta Grande, pero no ha podido ser", dijo Leonardo.

"Estoy contento con la actuación de mis caballos -prosiguió-, pero me voy fastidiado de verdad porque, aunque he conseguido cortar una oreja en Madrid, que ya es, mi objetivo era abrir la Puerta Grande".

Antes, en su primero, ya pudo haber cortado una oreja que, sumada a la que paseó del sexto, le hubieran puesto también en la Puerta Grande, sin embargo, el rejón de muerte se cruzó entre él y el triunfo.

"Mira que he estado estas semanas atrás matando algunas vacas en el campo y andaba muy seguro, y hoy, cuando tengo que matar bien, no lo hago", finalizó. EFE