JPMorgan Chase enfrenta críticas cada vez más severas por aseverar que una sorprendente pérdida de 2.000 millones de dólares en uno de sus grupos comercializadores fue resultado de una desordenada pero bien intencionada estrategia para manejar riesgos financieros.

Más de tres años después de que casi colapsó la industria financiera, el colosal descalabro fue citado como prueba de que los grandes bancos aún no comprenden las amenazas presentadas por su propia especulación.

"Simplemente muestra que no pueden manejar el riesgo; y si JPMorgan no puede, nadie puede", dijo el viernes Simon Johnson, ex jefe economista del Fondo Monetario Internacional.

JPMorgan es el banco más grande de Estados Unidos y fue el único banco importante que siguió siendo rentable durante la crisis financiera de 2008. Ello dio credibilidad a su director ejecutivo Jamie Dimon en su oposición a una regulación estricta tras las repercusiones de la crisis.

Pero la argumentación vehemente de Dimon, de que la pérdida de 2.000 millones de dólares resultó de una estrategia de equilibrio de riesgos que salió mal y no de una apuesta oportunista con el dinero propio del banco, se desvaneció el viernes.

"Esta no fue una protección con garantías", dijo el senador Carl Levin, presidente de un subcomité que investigó la crisis. Señaló que en lugar de ello las negociaciones fueron una "apuesta grande" sobre la dirección de la economía, como sugieren reportes publicados.

Dimon dijo a NBC News, en una entrevista a transmitirse el domingo en el programa "Meet the Press", que él no sabía si JPMorgan había violado alguna ley o regulación. Indicó que el banco estaba "abierto totalmente" a los reguladores.

Mary Schapiro, directora de la Comisión de Valores y Cambio, dijo a reporteros que la agencia estaba enfocada en la pérdida de JPMorgan, pero se negó a dar más detalles.

Lo revelado el jueves por JPMorgan reanimó un debate sobre cómo asegurar que los bancos sean fuertes y competitivos sin permitirles volverse tan grandes y complejos que amenacen al sistema financiero cuando fracasan.

La pérdida de JPMorgan no causó nada cercano al pánico que siguió al derrumbe del banco de inversión Lehman Brothers en septiembre de 2008, pero estremeció la confianza de la industria financiera.

Minutos después de iniciar las operaciones en Wall Street, la acción de JPMorgan había caído casi 10%, perdiendo aproximadamente 15.000 millones de dólares de valor de mercado. Cerró con un desplome de 9,3%.

Fitch Ratings degradó la calificación crediticia del banco en un grado, mientras que Standard & Poor's redujo su perspectiva sobre JPMorgan a "negativa", indicando que podría seguir una degradación en su nota.

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Los periodistas de la AP Marcy Gordon, Pallavi Gogoi y Jack Gillum contribuyeron a este reporte.