Treinta años después de la muerte de Romy Schneider, mañana salen a subasta en Bayreuth, en el sur de Alemania, casi 40 piezas, principalmente prendas de vestir, que pertenecieron a esta leyenda del cine.

Para Werner Baumann, de la casa de subastas Boltz, Schneider, famosa por encarnar entre otros personajes a la emperatriz Sisi, cuenta todavía con un gran número de seguidores incluso tres décadas después de su muerte.

Bayreuth ya fue escenario en 1994 de un puja de prendas de la actriz, que habían estado en manos de Hermi Steckel, ayudante de dirección y persona de confianza de Schneider y quien las entregó a la casa de subastas para su venta.

Baumann recuerda que interesados de todo el mundo pujaron entonces por las prendas de vestir de la actriz -fallecida el 29 de mayo de 1982-, gran parte de las cuales fueron adquiridas por el Museo Sisi de Múnich, que lleva unos años cerrado.

Así, estas piezas regresaron nuevamente a Bayreuth a manos de Baumann y de su esposa Waltraud Boltz-Baumann.

Las prendas incluyen un vestido rojo, con precio de salida de 1.551 dólares, otro en estampado pata de gallo (646 dólares), un abrigo color champagne (1.034 dólares), un traje de Chanel negro (1.552 dólares), una chaquetilla de visón (258 dólares), un sombrero en color verde y azul (129 dólares) y una maleta con sus iniciales (1,94 dólares).