Javier López

El diestro Uceda Leal saludó la única ovación en el festejo de hoy en Las Ventas, gracias a la gran estocada con la que pasaportó a su primer toro. "La espada ha sido la única que no me ha fallado esta tarde", declaró Uceda a Efe al finalizar la corrida.

"Tenía muchas esperanzas puestas en esta corrida, pero las cosas se han torcido desde el principio con las constantes caídas de los toros, y estas tardes en Madrid son muy difíciles de levantar a no ser que salga un toro moviéndose, que no ha sido el caso", afirmó el diestro madrileño.

Uceda fue el único torero también que lidió un toro que no pertenecía a la ganadería titular de Montalvo, su primero, sobrero de Yerbabuena, que, aunque en un primer momento "parecía que iba a servir", sin embargo, "fue un espejismo" porque también "se acabó parando a las primeras de cambio".

"Al menos me ha dejado pegarle algún natural despacito, pero dada la nula condición del animal no ha calado en el tendido. Así que lo único que me quedaba era matarlo bien, echar la tarde con profesionalidad y, dentro de lo que se podía, estar por encima de los toros", señaló finalmente Uceda.

También el segundo espada, David Mora, se marchaba de la plaza "muy contrariado" ya que "estaba muy ilusionado con esta corrida de Montalvo después del gran toro que cuajé el año pasado en esta plaza, el día 15 de agosto", al que le cortó una oreja de mucho peso.

"La corrida de hoy no ha sido ni la sombra de la del pasado 15 de agosto. Aquella funcionó de maravilla pero ésta no ha tenido ningún fondo, y así no se puede hacer nada más que salvar la papeleta con dignidad, y ya esperar a que los toros del próximo 5 de junio (su segunda tarde en el ciclo) embistan un poco más", dijo Mora.

Lo único positivo que sacó Mora de la tarde fue "lo mucho que he disfrutado con el capote. Eso no me lo quita nadie pese a que después en la muleta ha sido a todas luces imposible", concluyó.

El más joven de la terna, Esaú Fernández, tuvo la misma mala suerte que su paisano Antonio Nazaré el día anterior: ambos venían a Madrid con la ilusión por las nubes a confirmar la alternativa y a relanzar sus temporadas, y los dos se fueron de vacío por culpa de los toros.

"Evidentemente no ha sido la tarde que esperaba. La corrida no ha ayudado nada y se ha puesto muy cuesta arriba desde el primer toro, y así es muy difícil", señaló el joven sevillano.

"Al menos -prosiguió Esaú- me voy con la satisfacción del deber cumplido, pues he hecho todo lo que he tenido en mis manos, así que puedo asegurar que aquí queda torero para rato". EFE