El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, confió hoy en poder alcanzar una solución sobre la retirada de Afganistán con el presidente electo francés, François Hollande, quien prometió en su campaña adelantar dos años la salida de las fuerzas de combate de su país.

Rasmussen explicó hoy, durante una conferencia de prensa, que llamó por teléfono ayer a Hollande para felicitarle por su victoria electoral y expresarle su voluntad de cooperación.

La Alianza prevé que a finales de 2014 habrá concluido la transferencia de toda la responsabilidad de la seguridad en el país a las fuerzas afganas.

Por ello, se calcula que la mayor parte de sus tropas de combate se haya retirado para esa fecha, aunque la OTAN prevé dejar algunas unidades militares que se encargarían de continuar el adiestramiento y el apoyo a las fuerzas afganas.

Las promesas de campaña de Hollande chocan, en principio, con ese calendario, ya que el presidente electo reafirmó su compromiso de retirar a los soldados de su país para finales de 2012, lo que supone un adelanto de dos años.

Rasmussen eludió entrar en detalles, ya que "no puedo dar respuestas exactas" hasta que Hollande asuma el cargo (lo que hará el próximo martes) y por eso "hemos acordado seguir el diálogo" tras su toma de posesión.

Indicó que es "prematuro" tratar la cuestión hasta conocer "las políticas del nuevo presidente" francés.

El secretario general confió en "encontrar soluciones" durante la cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la OTAN que se celebrará en Chicago (EE.UU) los días 20 y 21 de mayo.

La cumbre debe dar forma al futuro compromiso de la Alianza en Afganistán, como el rol exacto de las fuerzas que se queden a partir de 2015 y la financiación que se dará a las fuerzas de seguridad afganas.

La fuerza ISAF que la OTAN dirige en Afganistán tiene actualmente unos 129.000 soldados, de los que 3.300 son franceses.